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TRILOGÍA MORUNA
El Moro
En su Alkázar...
fortaleza de historias
de antiguos jeques y caravanas
habita....
junto a montañas
de arena
Entre sombras...
jalabiyah de angustias
celador de serrallos sin ventana,
transcurre....
erguido,
allá en la almena
Espera...
al Gran Sheik del oasis
que de noche ronda a la sultana
y empuña
-en la montaña erguido-
su
espada sarracena
Inspirada en un artículo de la revista Discover sobre
Mehtab Bagh, jardín de luz de luna que floreció en el Siglo XVII en la
dársena norte del Yamuna, en la India, en cuya ribera sur construyeron
el Taj Majal, traslado a mi sultana moruna -con la debida licencia imaginativa-
a este maravilloso santuario erigido en nombre del Amor.
La Sultana
En el jardín de la luna
anochece, y se pasea
entre cipreses y estanques
con murmullos de alamedas
Tras su chádor gris orlado
y su djellaba de penas
esconde en mármol, dormida
sus fragancias de azaleas
Sueña con Jeques lejanos
y caravanas de arena
con el Moro del Alkázar
y sus días de doncella
Ay! mis cipreses dormidos
Ay! mi chádor de doncella
Ay! de aquél Moro y del Jeque
Ay! mi Sultana y su pena!
El Jeque
En el patio de La Alhambra
hay una losa pintada
con zumo de la yuyuba
y plumilla de torcaza.
Dicen que hace diez veranos,
cuando los cielos se apagan,
un jeque de piel oliva
entre las sombras aguarda,
mirando hacia el horizonte,
de un oasis ya sin agua,
llevando sobre sus hombros
un chádor y una djellaba...
Y cuentan que son sus penas
tan grandes como su rabia,
porque no puede llegar
donde los pasos no avanzan;
que en sus andares recuerda
al Moro en la noche amarga,
a la Sultana dormida
y sus manos jironadas...
En el patio de La Alhambra
hay una losa pintada:
Una espada la atraviesa
y una paloma la guarda.
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