Sueños

jsanchez@warrior.asfg.mx

Ayer hablé con la luna,
su mueca sarcástica, sublime,
me decía que se marchaba
y comenzó a desaparecer,
no quiso saber nada mas de ti, de mí, no,
con su brazo en la enredadera
saltó la cerca, ladrón en evasiva,
fue una chispa de sal en su mejilla
que brillaba con propia luz,
no había más color en el cielo que él.

Por un instante creí que era a mí a quien veías.

Hubo tres sueños por esta vez,
ése de la niña corriendo por la colina,
los vientos soplando, tras ella,
con el cabello en una flor,
la madre preguntó entonces
por qué incansable sobre su cabeza
giraba, pero no recibió respuesta.

El hombre de la túnica negra,
el que apaga todos los faros
el que cabalga con la noche en ancas
ha perdido su reino
por una flor que va creciendo,
una perla que nació en el valle,
por un dolor que cayó del cielo
con su inquietud mundana y ahora,
ya no puede detener su monstruo enajenado.

El campo se vistió de muerte
sobre su verde alfombra, sangre hay
se abre el cielo y se hunde en él
haciendo más profunda la herida,
rasgándose cual seda ante la espada
del caballero que triunfado ha
está solo y sólo una insignia lo acompaña
y llora, y ríe, y muere lentamente mientras sigue.
hasta el fin de su jornada.