| Debo llamar día Debo llamar día,
a la hora que te vi
y a tu cuerpo, para poder decir,
que mi día te perteneció,
que mi día en amplio júbilo
se baño de tu imagen,
de tu presencia que saltaba
sobre los eslabones de la vida
y sobre mi gruesa careta.
He de llamar día a tu aguda voz,
para endulzarlo, acariciarlo,
para querer vivirlo,
para querer jugar con él
y ¡amarlo¡
Debo llamarlo como tu nombre
transparencia, pequeñez divina,
debo desbocarlo en tu nombre.
Para poder vivirlo,
debo amamantarlo en tu pecho
de jugosas esperanzas.
Mi día debe anclarse en tus costillas
mecerse en tus ramas de madre
y flotar en el mar de tu amanecer.
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