Todo lo hicieron ellos.

aarias@arrakis.es

 

Ni el pan que nos comemos,

ni las botas que calzamos

nos pertenecen.

 

Ni hemos hecho nada

ni tú, ni yo, ni casi nadie.

Espejos somos de nosotros mismos,

seres huyendo del dolor para ignorarlo,

aunque sigan las manos extendidas

hacia las puertas que se cierran

y que guardan corazones petrificados.

Aunque haya niños que se mueran

sin haber conseguido un juguete en su vida.

y hombres que se cansan

de dar vueltas sin encontrar la salida

por el laberinto de la miseria y del olvido.

 

No hemos hecho nada,

ni tú, ni yo, ni casi nadie.

Todo lo hicieron ellos:

los que sólo tienen brazos

y una necesidad urgente y cotidiana

de pan y de algo más que un trago de vino.

 

Todos lo hicieron ellos,

los que tienen facturas atrasadas,

letras de muebles, de ropa, de neveras...;

trampas en la farmacia

y en todas las tiendas de todas las esquinas.

 

Todos los hicieron ellos,

y siguen haciéndolo,

sencillamente, sin estridencias,

y con la esperanza viva de algo nuevo.

 

¡Seguid vuestro camino!

La nobleza, hermana de la humildad,

jamás tendrá complicaciones,

mas, no seamos tontos y recordemos

que luego será tarde para decir:

¿Qué hemos hecho nosotros?

Y la verdad es que no hicimos nada,

ni tú, ni yo, ni casi nadie.