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nunca
Aquí estoy,
debilitando la oscuridad, abrevando en tu noche...
...morí esta tarde
solo,
austero,
deseando que me dijeras unicornios al oído,
demacrado;
frío morí esta tarde,
con los leucocitos desparramados por el suelo,
presintiendo tu selvática humedad
y tus caderas en tormenta de arena
y el frenesí de los músculos
de tus piernas esclavizando mi alba,
morí, mi amor
deteriorado,
apretando tu fantasma contra mi pecho,
hiriendo tu voz con mi grito de cuervo,
erguido como acero.
Sí,
esta tarde morí
...reencárnate en mí
otra vez
y bébete todas estas muertes inoportunas
...que nunca te he deseado tanto!
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