La Maestra

 

Doña Pilar, la maestra de la escuela Nacional escuchaba desde su mesa de trabajo los gritos de la chiquilleria que, como auténticos demonios armaban un ruido infernal, fastidiada procuró abstraerse de tal vorágine de persecuciones tras un conglomerado de trapos atados en forma de pelota( la maestra no les deja ni acercarse a una de verdad que celosamente guarda para no  se sabe que acontecimiento que la tiene trastocada) La mente de la maestra se pierde por las verdes praderas de un trasnochado romanticismo, sueña con intrépidos  galanes de recortado bigotito, pero ella ... (suspiro) se ha quedado soltera... aquellos zafios del pueblo no le interesaron nunca, y si alguno lo intentó tiempo atrás, una gélida respuesta puso las cosas en su sitio... afuera en el patio, el partido continuaba con altibajos en el marcador (dos ojos amoratados por tres narices ensangrentadas).

 

Juanito pasa la pelota, cabrón !! la frase impacta en su mente como una andanada, haciéndole  volver a la odiosa realidad...y una mierda, ! te vas a tomar por el saco - respondía Juanito - Desgraciados, comunistas, rojos, obscenos, como un resorte salta de la silla  armada de una regla murmurando en voz baja, Dios mío ...de nada ha servido una guerra, recién terminada para erradicar el diablo de sus almas, cuando se proclamó la república sus padres quemaron la iglesia, casi la violan ( nunca entenderá, el porque eligieron a la maestra mas joven y la respetaron a ella) y ahora esos hijos de Satanás cuando no están rastreando el bosque en busca de bombas sin explotar, ofenden todos los mandamientos con sus exabruptos, y todo esto a una semana de la visita del Generalísimo , del salvador de la Patria, al pueblo en su gira triunfal por toda la comarca, Virgen santísima, tendría que matar a esos salvajes, pero con unos cuantos rengletazos y unas horas encerrados en el cuarto trastero( les obligará a sacar brillo  al balón de reglamento que el Ayuntamiento ha recibido de la Sección de Deportes de la Falange y de la que ella es depositaria hasta que suden sangre)  salvará la papeleta, no fuera a ser que el  padre de aquellos cafres bajara de la montaña donde todavía anda escondido y armase la de Dios.

 

Ha llegado el gran día, las calles están engalanadas, el cura, el alcalde, las fuerzas vivas de la localidad visten sus mejores trajes, se ha colocado a la entrada del pueblo el yugo y las flechas y una miriada de camisas azules polulan desde hace horas por todos los rincones del municipio, la guardia civil ha tomado todos los puntos estratégicos en cincuenta kilómetros a la redonda, todo está atado y bien atado.

 

Discursos, canciones, vítores, la misa de precepto, banderitas por aquí, banderitas por allá... mas discursos, mas canciones,  mas espíritu nacional - Juanito y la pandilla asisten alelados a toda la parafernalia, en su casa les han lavado, peinado y planchado a conciencia, y ahora en la Iglesia el cura se está despachando a gusto, ( piensan ellos) por todos los domingos que no les ve el pelo.

Se suceden los festejos y por fin llega la hora esperada por todos, grandes y chicos. Se enfrentan en partido amistoso el equipo local reforzado por tres estrellas de segunda división y el Reus F.C. en honor de su excelencia, este preside el acto, con un impoluto uniforme blanco, el sable reluciente y la gorra ligeramente ladeada producto de la copiosa comida y un no menos copioso vino del priorato que generosamente ha escanciado.

 

Entre aplausos enfervorizados entran en el terreno de juego los componentes de los dos equipos, llegan al centro del campo junto a  los líniers y el arbitro. Ella doña Pilar ( la maestra) con un reluciente balón en sus manos les acompaña, será la encargada de hacer el saque de honor, una emoción indescriptible la embarga. La figura imponente del caudillo y su séquito en el palco componen una imagen que quedará grabada en su mente para toda la vida.

 

Juanito y sus compañeros han salido corriendo como almas que lleva el diablo del campo de fútbol, nada mas entrar la maestra al mismo( extraños muchachos que se perderán el ver en acción a sus futbolistas preferidos.)

 

Ha sonado el himno nacional el eco de los aplausos aún no  ha remitido y doña Pilar se dirige hacia el esférico, echa el pie atrás y da un enorme patadón a este que haciendo un extraño elipse, va a parar a la tribuna de su excelencia, el cual a pesar de la fuerza que llevaba, hace gala de buenos reflejos cazándolo en el aire ( quizás no había sido tanto el vino trasegado) .

 

A lo lejos sudorosos por la carrera que todavía continua Juanito y sus amigos oyen una terrible explosión, a los pocos segundos una gorra de plato a la que va pegada una oreja aterriza con suavidad a escasos metros de ellos...

 

Juanito sin dejar de correr se pregunta si fue buena idea esconder aquel extraño artefacto encontrado en el bosque en el interior del balón de reglamento.

 

Dos meses mas tarde se proclamaba la 3ª república. La camarada Pilar(la maestra roja) ha asumido las carteras de educación y ministerio de guerra.