Ernesto Diego Buezas
www.poemarios.com.ar
La mariposa y el ombú
En un bosque de los tantos, debajo de ingente azul, con su tronco embelesado, se anquilosaba un ombú. Un ombú que perpetuaba, indefinida, su espera, con un ancla de raíces lanzada sobre la tierra. Un ombú que prolongaba sus enramados caminos, para que el ave asentase la vivienda de sus nidos. Un ombú cuya nostalgia se remontaba a la ausente condición, liviana y libre, de ser pequeña simiente. Pues sabiendo que, del suelo, era enclavado cautivo, nunca mostraba, aunque enorme, contento por verse vivo. Nunca mostraba contento, si bosque ni monte vario conocía por sufrir condena de sedentario. Mas pasó una mariposa ingenua, por ser menor su vivencia entre los bosques, e inquieta se le acercó. Y sin saber de la pena que al árbol amedrentaba, irreverente y curiosa le preguntó con sus alas: "¿Me dirás, ombú, por qué la natura es tan injusta, que me hizo frágil a mí y a ti una planta robusta? ¿Me dirás, ombú, por Dios, pues juro que no lo entiendo, por qué fugaz me hizo a mí, mientras a ti sempiterno? ¿Por qué, pródiga, te dio natura a ti tantas ramas con hojas, mientras a mí tan sólo débiles alas? ¡Qué injusta que fue natura conmigo, puesto que tú cuentas con tantas ventajas por ser un árbol, ombú! ¡Qué bellaca fue natura, qué inicua, mala e injusta, que me hizo frágil a mí y a ti una planta robusta!" Mas el ombú plañidero, con su savia de tristeza, le respondió con sollozos de brisa entre la maleza: "Yo prolongo mi enramada cual un frondoso camino, para que puedan posarse los pájaros con sus nidos. Testigo soy de las crías que raudas al cielo huyen, mientras a mí, una parcela diminuta me recluye. Y siendo enorme, no muestro contento por verme vivo: Obsérvame, de este suelo, soy enclavado cautivo. Obsérvame, que yo nunca, ni bosque ni monte vario conoceré, si condena sufro de ser sedentario. Ve tú, mariposa blanca, que tienes vida de un día, a conocer lo que yo no pude en mi larga vida. No te quejes, pues natura me dio a mí en eternidad, lo que a ti, con ambas alas, te dio en posibilidad. Que si me dio a mí, natura, dureza sobre este suelo, a ti la fragilidad te dio, mas en amplio cielo. ¡Ve tú, dulce mariposa, que tienes vida de un día, a ver lo que yo, en un siglo, no pude ver todavía!" |