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Y ahí estaba el mar! añorado y confuso mar de las tardes tendidas sobre el arco del
viento. Resbalando por las piedras de la orilla. Golpeando, monótono, las amapolas del
horizonte. Recobrando el espacio de la tierra mojada. Trayéndome al silencio de la playa. Vestido de espuma y cielo gris. Repitiendo su nombre.... Y yo estaba ahí, ante él. Con las manos tendidas hacia su orilla
incierta. Vacío de mi nombre. Cubierto por las nubes del invierno. Aferrado al perfil vacilante de las olas ya escritas en la arena. Y él estaba ahí, ante mi. Profundo, melancólico y ausente como antes estuvo...Y sin hablarme! Mar inmenso. Abierto a mí como el pájaro herido a su caída... Derrota en pleno vuelo! Amargo despertar. Eternidad escrita sobre el agua mansa del coraje muerto Con los pulsos fugados de mi sien. Sin causa para estar, o proseguir. Caído el faro, gavilán de estrellas amarillas del adiós para la noche. Perdido el por qué ser y seguir siendo sobre un manto espectral de luna roja. Frío, de los crepúsculos idos a guardar al negro peñascal que ahuyenta a los albatros. Solo, ahogado en el recuerdo, temeroso,
desnudo, quiero encerrar mi nombre con el suyo en la concha vacía que olvidó el ermitaño y lanzarla hasta allí...donde la mar nos lleve. |