Añoro
Lo dulce de tus besos
que me entregaste entre mis brazos
la inquietud de tu mirada
que me buscabas a lo lejos.
Añoro el perfume de tu cuerpo
descansando en mi almohada
rozando mi cuerpo
mi sublime amado
Añoro tus manos
que venían a las mías pidiendome ayuda
y yo entregandome completa a tu llamada.
Añoro esos días
en que todo lo hacíamos juntos
no había pregunta
si los dos no dabamos la respuesta
No se en que parte del camino
se me olvidó pensar en mí
en que tenía que crecer en mí misma
para no perderme en mí,
porque todo te lo entregé a tí, y me olvidé de mí.
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