CONVICCIONES PARA ARMAR A LA TERNURA

Andrés Castro Ríos

(Fragmento 1)  a Vicente, a Marisa

Definitivamente no es posible que el amor tenga un horario fijo;

que un hombre al que afirman no lo aman, se desviva por

su

mujer

que una mujer pueda birlar a la vida con dos hombres mientras

 otro se pregunta por sus cartas,

imposible que el amor, en su ruleta rusa, meta su bala desde

antes para el amante que en verdad lo ama,

que esta Babel que llevamos en la sangre nos dicte un

solo  

idioma para arrullar el

corazón

seguro es que un hombre solo se revuelva en el lecho de su vida buscando

un nuevo amor que le resuelva la teoría de su alma:

"tu fuego soy, -le diga,- soy tu puta, tu hambre,tu

manzana 

manzana 

agua",

pero ya no es posible amar dos veces el tiempo que ha pasado,

levantar las cenizas de Roma, lavar una vez más las manos

de

Pilato,

imposible que un Cristo derribado venga a traer consuelo

para

el débil,

¿cómo es posible que vuelva Beatriz desde su infancia,

que Laura desde el sitio de sus celos nos vuelva a destruir

a

Francisco Petrarca,

que Dante siga el rumbo de su niña, que se muera otra vez, 

ya de cinismo?

Definitivamente ni Marta, ni Carmen, ni Olga, ni el rosario

del

tiempo

vendrán a reajustarme, de manera, que vuelve atrás

besando

mis

rencores,

imposible arrepentirme de mis actos, adoro mis pecados,

pienso que la justicia comenzará por casa, recogeré mis bártulos quiero

preguntarle a ese su Dios si de verdad existe,

si no son cuentos de camino sus atributos, si no mienten

sus

desvelos,

si puedo creer a una mujer que me jura que es mía

mientras

vive con

otro,

quiero convencerme que este Angel Caído ha metido

su

cuchara en todo

esto

y ha dejado con un palmo de narices a todo este concierto

de

homicidas llamado humanidad.

En verdad os digo, quisiera creer que la vida es un sueño,

pero es que Calderón me dejó a Segismundo gritando en

las

entrañas

y toda esta libertad que amanece en mis puños busca un

signo 

perdido,

¡oh tiempo del delirio, vivo Caín abortado por mi sangre,

definitivamente no es posible mi sonrisa, la alegría me falta,

quién sabe si la sombra del suicida me persigue,

porque imposible es la vuelta de mi madre,  

el verbo de mi padre,

hacer que una mujer quede conmigo contando mis desastres

y más aún, por puntual que parezca, que el amor, viva

mi 

nombre, tenga su horario

fijo!