|
GEISHAS
mudas,
desprovistas de sentido,
si como fuentes vacías llenaran un mundo blanco
de espejitos de colores
el agua las bañaría
turbias.
Han bebido.
Han olido reposos asfixiantes.
Han entrado por bocas de salida.
Igual al peso
de livianas cuadraturas de azahares
en el pelo, saludan,
al entrar para quedarse.
|