Surcan mi ser
mil cicatrices invisibles a tus ojos.

Tú, que todo intuyes,
adivinas su existencia,
mas no alcanzando a desvelarlas,
las relegas al olvido...
(cortina al acecho
en deslizarse pronta.)

Más tarde, tal vez,
asombrado en su presencia
las denuncies nuevas
y en tu gesto dolorido
se me abran nuevamente,
ensangrentadas... rotas.

Marcan mi ser,
querido amigo,
mil cicatrices ya cerradas;

por favor yo te lo pido:
reconócelas todas;

que aunque ingratas,
partes son
de este alma que me habita...
heridas, de otro tiempo,
suturadas.

No es un velo de tristeza
quien oculta mi mirada........
que yo, a ti te miro límpido
y con ojos de vista clara.

Sólo advierto la existencia
de una herida, que aún curada,
dejó tenues cicatrices
que conviene respetarlas.

No las abras, vida mía
porque abiertas, de nuevo...
sangran.

Acéptame con esas huellas,
por el tiempo en  mí dejadas
que descubierta su existencia
sabrás, seguro, calmarlas;

con el mimo de tus manos:
mis cicatrices,
!nunca más,
ensangrentadas!

Tú:
mi amor amante,
mi amigo...
!bálsamo eres,
para mi alma!