La psicóloga
Era un
noctámbulo que se encontraba en un club nocturno. El ambiente era romántico,
la música suave, la luz tenue, parejas en la pista bailando al ritmo de la
melancólica melodía,... De pronto, entre la penumbra, vio a una dama sola.
Dando un trago a su whisky, se armó de valor y fue hacia ella. Con voz cálida
le dijo:
- Señorita, ¿gusta usted bailar conmigo esta pieza?
Ella respondió a gritos:
- ¿Queeeeeeé? ¿Cómo se atreve a decirme que me acueste con usted? ¡Ni que
yo fuera una prostituta!
La música se paró, las parejas se detuvieron, las luces se encendieron y todos
se dieron la vuelta para ver al hombre aquel, que se quedó mudo, estupefacto,
sin saber qué decir. Todas las miradas lo siguieron, se quería morir de vergüenza,
pero se sentó nuevamente en su lugar. Las parejas volvieron a bailar, la luz
bajó su intensidad, la música volvió. Poco a poco regresaron las cosas a la
normalidad. El hombre seguía tomando su whisky, allí sentado. De repente vio
a la señorita aquella que venía hacia él. Ella se le acercó y le dijo:
- Disculpe usted que le haya contestado así. Mire, lo que pasa es que yo soy
psicóloga y estoy estudiando la reacción de las personas ante una respuesta
inesperada.
Y contesta él, a gritos:
- ¿Queeeeeeeé? ¿Cómo que se acuesta conmigo por 500 euros? ¡Ni que fuera una
profesional!