Dorita

 

Chatita era mi niña del arrabal

de allá arriba

bajo la Fortaleza Veleña

nació mí rubita

 

Menuda y esbelta

con sus diecisiete años en sus hombritos lindos

el parecer más edad tenía

mucho la embellecía

 

Aplomo

seriedad

saber máximo

todo eso y más mí rubita tenía

 

Cuerpo de sirena

bonitura de diosa

este conjunto de moza

loco me volvió

 

Hasta el extremo llegó

de que mis quereres

en puñales de celo se convirtieran

que de “ nipinipizar “ la dejaba

 

De mis absurdos celos

ya se iba cansando

tras cada ataque mío

perdón le pedía yo

 

Los fines de semanas sobre todo

cuando en pandilla salíamos

por los alrededores y el centro de Vélez

más tenso me ponía yo

 

El sábado a veces acabábamos

en el Mesón del Conde

alguna que otra vez

en los Mayorales también

 

Cada uno del grupo

cosas diferentes bebía

desde los que Manzanilla  tomaba a...

yo mismo los Cuba Libre de dos no podía pasar

 

Porque no me convenía

de esa cantidad pasar

los Celos hasta el infinito se multiplicaban

sufriendo más por mi culpa mi amorosa Dorita

 

 Compungida ella me los solía conceder

sinceros eran mis arrepentimientos

hasta de noche cuando me acostaba

se mojaba mi Almohada

 

Al día siguiente

como nuevo estaba

con gozo recordaba

su perdón

 

Compramos el piso en el reñidero

para la boda un mes y tres día s faltaba

de gestiones estábamos y ella miró a un guapo mocetón

con dura mirada la fulminé

 

Mi dulce Dorita no dormía

su madre me preguntó que pasaba

en pocos días de sus labios

la sonrisa se evaporó

 

A los cursillos prematrimoniales

a ir comenzamos

lo que del amor nos dijeron

con mí comportamiento nada coincidía

 

Dorita linda recapacitó

en la tercera vez que fuimos

al salir me dijo

 “ ya no te quiero vete con viento fresco “

 

Pateé

le imploré

la odié

pero no la toqué

 

Ella era mi amor

pero no era mía

eso claro lo tenía yo

a pesar de los celos