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Penas Te sorprenden
por la espalda, importunas, sin aviso, nunca piden
entrevista, burlándose de tu vida . Se presentan
socarronas, con un mirar impreciso, saben bien, por tu
reacción, que nunca son bienvenidas. Se te sientan frente
a frente, sin que digas que lo hagan, argumentan frases
hechas o palabras muy fregadas. Se excusan sólo
diciendo que hallaron tu puerta abierta o a tus preguntas
responden con acotaciones vagas. Con sus silencios, de
a poco, colonizan tus espacios, no encuentras forma
ni modo de impedir esa invasión. Se adueñan de tus
deseos y así ocupan tu entorno; te agrupas en
retaguardia, para mejor ocasión. Organizas tus
defensas y defines estrategias, dependes de
decisiones que no puedes consultar. Analizas cada
táctica, para que sea eficaz y sabes íntimamente,
que esta lucha, no se puede postergar. Recuperas posiciones,
contraatacas, te repones y cuando logras tomar
la colina arrebatada, te das cuenta del
absurdo de haber librado batalla. Las penas fueron
vencidas y el botín: una enorme tajada de nada ... |