Penas

 

 Te sorprenden por la espalda, importunas, sin aviso,

nunca piden entrevista, burlándose de tu vida .

Se presentan socarronas, con un mirar impreciso,

saben bien, por tu reacción, que nunca son bienvenidas.

 

 

Se te sientan frente a frente, sin que digas que lo hagan,

argumentan frases hechas o palabras muy fregadas.

Se excusan sólo diciendo que hallaron tu puerta abierta

o a tus preguntas responden con acotaciones vagas.

 

 

Con sus silencios, de a poco, colonizan tus espacios,

no encuentras forma ni modo de impedir esa invasión.

Se adueñan de tus deseos y así ocupan tu entorno;

te agrupas en retaguardia, para mejor ocasión.

 

 

Organizas tus defensas y defines estrategias,

dependes de decisiones que no puedes consultar.

Analizas cada táctica, para que sea eficaz

y sabes íntimamente, que esta lucha, no se puede postergar.

 

 

Recuperas posiciones, contraatacas, te repones

y cuando logras tomar la colina arrebatada,

te das cuenta del absurdo de haber librado batalla.

Las penas fueron vencidas y el botín: una enorme tajada de nada ...