MEDUSA

Las cosas se fueron dando naturales, cotidianas,

sin percibir que acontecen y de un modo casi absurdo,

te das cuenta que la vida, es todo lo que te ocurre

mientras te esfuerzas en planificar futuros.

 

Los recursos se te agotan, por escasez o gestión,

defendiéndote sin fuerzas de ser cómplice a conciencia,

te abrazas a la prudencia , con buena o sin intención,

asomado a precipicios, sin temor a la traición.

 

Aunque tratas de evitarlo, te resulta insoportable

ese papel tan pesado, de ser fácil de engañar

y no recibes correos donde tengas que firmar

citaciones de mañanas con promesas por llegar.

 

 

Sólo te queda esa sala, donde te sueles sentar,

con luz tenue, solitaria, tan vacía de esperanza,

donde no quieres siquiera recordar a su mirada

por temor a convertirte en pétrea figura de sal.