PAISAJE CITADINO

 

Sólo pido un horizonte

aunque sea de ilusión,

que el sol no siempre se esconda

detrás de la misma construcción,

no es bueno tener por norte

un paisaje urbano sin color.

 

Si quieres dame la calles

que yo imagino los ríos

con bóvedas de foresta

para no dañar mi planta.

Así mis ojos se tiñen

con leve tono esperanza.

 

Volaré en caída libre

por tus caminos de viento,

a través de acantilados

que me ofrecen su balcón

y unos cables telefónicos

para practicar tirol.

 

Deja cantar a las aves,

por las tardes dos palomas,

en la mañana un zorzal

y en las siestas de domingo

que ese perro bullicioso, desde afuera,

acompañe mi adentrado letargo del hastío.

 

Y cuando caigan las noches,

déjame ver a la luna

cambiando formas al paso.

Con respecto a las estrellas,

en parte para no extrañar,

las pinté en mi cielo raso.