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MOMENTO FINAL
El solía negar sus sinrazones pegando portazos, mascullando maldiciones, nunca miraba al cielo por creerlo muy alto. Decidía situaciones de alto riesgo consultando el horóscopo informático, dejaba manos extendidas por temor a algún contagio. Sufría frecuentes pesadillas y despertaba abrazado a su almohada, medio desnudo con sobresaltos y agitado. Le temía al dolor no padecido y casi atávico que provoca el maíz arrodillado y a la vara nerviosa de castaño que abochorna los pulpejos de las manos. Se sintió como el viejo navío que cae en la zozobra de la ola inmensa y final. Atinó a mirar algunas fotos que no mostraban los días difíciles, las recorrió con la sonrisa imperceptible que hace brotar la nostalgia por el pasado. Acomodó al detalle el mobiliario, acicaló su entorno como a diario y se entregó manso, solitario… |