MOMENTO FINAL

 

El solía  negar sus sinrazones

pegando portazos, mascullando maldiciones,

nunca miraba al cielo por creerlo muy alto.

Decidía situaciones de alto riesgo

consultando el horóscopo informático,

dejaba manos extendidas por temor a algún contagio.

Sufría frecuentes pesadillas y despertaba

abrazado a su almohada, medio desnudo

con sobresaltos y agitado.

Le temía al dolor no padecido y casi atávico

que provoca el maíz arrodillado

y a la vara nerviosa de castaño

que abochorna los pulpejos de las manos.

Se sintió como el viejo navío

que cae en la zozobra

de la ola inmensa y final.

Atinó a mirar algunas fotos

que no mostraban los días difíciles,

las recorrió con la sonrisa imperceptible    

que hace brotar la nostalgia por el pasado.

Acomodó al detalle el mobiliario,

acicaló su entorno como a diario

y se entregó manso, solitario…