Se presenta …

 

Sin memoria,

como el agua surgente

que en torrente continuo

acaricia la costa.

 

Persistente,

como el gran remolino

horadando la piedra

al buscar su destino.

 

Sorprendente,

transformada en remanso

 cobijada a la sombra

de los arcos del puente.

 

Contundente,

abanicando arpas

de las ramas de un pino

doblegado en su orilla.

 

Desafiante,

arrastrando guijarros

que se oponen al paso

del que quiere horizontes.

 

Complaciente,

ofreciendo el regazo

de su playa dorada

que sostiene mi frente.