|
La conciencia
Suele aparecer sin que lo proponga como el viejo rostro que he visto una vez por veces silente y otras con bombardas sé que ha ocurrido, pero no quien fue. Recuerdo su frente, su mirada clara no tiene delante y tampoco atrás, me esfuerzo en vano por saber su nombre sé que ha ocurrido, pero nunca donde. Por veces de adorno se cuelga palabras que de tanto uso se vuelven ajadas, con su moralina de efecto cosmético me aturde hasta el punto de volverme ecléctico. Aclara las ropas si el cielo está oscuro alarga las faldas si quiero ver muslos, se acomoda el pelo con mucha prudencia
y dice amoldarse a mi conveniencia. Me roba el paisaje, apura mi marcha me viste de gala para postergar, se aferra a mi brazo como lazarillo dejando el abismo en señal de amistad. Qué sería de mi si ella no existiera quién definiría en mis encrucijadas, quién me invitaría a retroceder, dar un paso atrás y esperar mañanas… |