|
Como la caracola La vieja caracola de la playa olvidada aún guarda las palabras de su paterno mar. La acarician las olas nerviosas, persistentes y en cada marejada se deja arrastrar. Sus rutilantes rojos, sus blancos de marfil con el paso del tiempo, se acercan a su fin. Delicados contornos
con bordes aguzados, se erosionan pasivos, se dejan consumir. Como la caracola, hay días en que siento que la vida me arrastra y no tengo adonde ir. |