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Ella
Si quieres nos sentamos y te hablo algo de ella, sería conveniente que aprendas a conocerla. No recuerdo el instante en que apareció en mis días, se instaló poco a poco y parecía muy sufrida. Lentamente fue ocupando mis silencios y mis dudas, siempre dejaba detalles que la hacían comprensiva : Me escuchaba cuando hablaba, se alegraba si sonreía. No lo niego, me agradaba, parecía más que una amiga. Apuremos el café y te sigo relatando, lo debo hacer paso a paso respetando, mi prudencia y su recato. Comenzó a acompañarme de una manera sencilla, me parecía casual aún cuando no venía. Luego, sin darme cuenta enmarañaba mi vida, no caminábamos juntos, sólo daba directivas. Pensaba que era de aquellas que lo hacen por tu bien, me encontraba protegido y hasta sentía placer.
No le descubrí defectos,
ni aún conductas extrañas
y llegamos a entendernos
sin cruzar una palabra.
Has terminado el café
si quieres pedimos otro,
así termino la historia
y no me vuelvo tedioso.
Pero al tiempo me dí cuenta, sobre
todo en ciertos temas,
que teníamos diferencias
y surgieron los problemas :
Andábamos de la mano
y comenzó a adelantarse,
decía que para evitar sorpresas
y otros detalles ... Sentí
que me manejaba
ya después, como a capricho
y lo que fue placentero,
se transformó en un martirio.
Consideré, al final
que era oportuno dejarla,
ella reaccionó muy mal
pero no quise dañarla. Tan
sólo me fui callado
sin volver la vista atrás,
sé que quedaba llorando,
no la quise consolar ... Por eso
quiero que sepas
cuál fue toda la verdad
y si la encuentras un día,
no te dejes engañar.
Y recuerda bien su nombre,
se hace llamar : Soledad ... |