Comparando

 

 La vida es como un cirio,

que antes de encenderlo

parece interminable.

Calculas su volúmen

y palpas sus relieves,

con una mecha virgen

que te invita a encenderla.

Y cuando al fin da luz,

ves una llama inmensa :

que alumbra hasta tus sueños,

que guía tu camino,

que recorta con sombras

selectivas tus recuerdos.

La cera que gotea,

en cada esfuerzo deja

frustraciones y aciertos,

que ya no modificas,

que te marcan a fuego.

Por veces esa luz

parece abandonarte,

titila con tus miedos

y te hace dudar.

Por otras te ilumina

como el neón nocturno

y ves más allá

de lo que quieres ver.

Si acaso te molesta,

porque muestra defectos;

la cosa es muy sencilla,

sólo bastan tus dedos.

La enciendes muchas veces,

la cera sigue cayendo

y cuando te das cuenta,

ya no es el cirio del comienzo.

Aún sin esperarlo,

su cera diluye quimeras y deseos,

que no pudieron ser.

                   Detienes cada paso

y miras el sendero,

blandiendo el estandarte

que derritió el intento.

La vida es como un cirio,

tiene un final y un comienzo.

Su cera te recuerda,

que cada gota quema,

pero enfría con el tiempo.