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Rayo de vida Penetraba de manera
casi imperceptible y calladamente, antes de que te
dieras cuenta te señalaba con su
lanza infinita y etérea. Ya eras su víctima y
no podías correr, avanzar,
retroceder. Menos aún, tratar de
vencerlo, ya todo era en vano
... Pero no era así todos
los días, había momentos en que
deseabas que volviera. Lo esperabas casi
abrazado a tu ventana, mientras que cada una
de tus células se nutrían de él. Sonreías y te
sentías, si bien no del todo,
mucho más feliz. Recuerdas ...? Hoy lo
espero. |