ELLOS
Me cuesta entender que en las mañanas
puedan mirarse en los
espejos, peinando con cuidado
mentiras y artimañas esgrimiendo muecas de
honradez para llegar a viejos. Acicalan al detalle sus
defectos ocultándolos con traje y
corbata al tono, dan un guiño al salir
sintiéndose perfectos dejando por sentado que
por ellos no pasó el otoño. Considero que son
elementos de avería aferrados a un móvil
telefónico, cuando notan que están sin
batería caen en desazón o en un
cuadro abandónico. Pese a todo en el tema
espiritual siempre adoptan la
plegaria mahometana, suplicando un aumento en
la cuota de poder o un bonus, para repartir
promesas vanas. Creen que alcanzan el
cielo con las manos o que el piso se eleva
bajo sus pies, son pastores del conflicto
universal: dinamitan el dique para
poder regar. Convencidos de que el
mundo es de ellos sienten que navegan el mar
de los aciertos, cuando caen en rachas
borrascosas: la
culpa la lleva esa gentuza que huele a estiércol. |