Ladrones de afectos

 

 

Puedes creer hasta la última palabra,

confiar en aquél gesto

que precede a la muerte.

Tratar de responder cada pregunta

y extender hasta la última mano.

Atender a la mirada más profunda,

recibir el beso más claro y llano.

Obedecer desde siempre los designios

y amagar tu último deseo,

como en vano ...

Pero te roban hasta la última palabra,

no escuchan a todas tus respuestas,

te sueltan la mano desesperada

y tan sólo te miran de soslayo

respondiendo con un “chuic”,

al beso mejor dado ...

A veces sientes,

que te roban de principio a fin,

como si te sobrara.

Y no saben que estás

diciendo la última palabra,

ofreciendo el último gesto

o extendiendo la mano final ...