Ejemplo 

 

 

Agradezco al verde

del árbol que se eleva,

ante el asombro de mi espera.

 

 

A sus ramas, como brazos figurados,

que crecen y proyectan

un camino aún no trazado.

 

 

A sus flores empeñadas

en anunciar gozosas,

algún fruto esperado.

 

 

A su tronco, incorrupto y flexible,

ejemplo insoslayable

de tozudez humilde.

 

 

Que resiste silencioso

al viento acosador, al insecto infatigable

y a la importuna ave.

 

 

Que crece sin reposo,

con brotes tan inesperados

que resultan sospechosos.

 

 

Y agradezco lo que su vida define.

Ay árbol, si yo pudiera

                        imitarte en tus fines ...