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Ejemplo Agradezco al verde del árbol que se
eleva, ante el asombro de mi
espera. A sus ramas, como
brazos figurados, que crecen y
proyectan un camino aún no
trazado. A sus flores
empeñadas en anunciar gozosas, algún fruto esperado. A su tronco,
incorrupto y flexible, ejemplo insoslayable de tozudez humilde. Que resiste
silencioso al viento acosador,
al insecto infatigable y a la importuna ave. Que crece sin reposo, con brotes tan
inesperados que resultan
sospechosos. Y agradezco lo que su
vida define. Ay árbol, si yo
pudiera
imitarte en tus fines ... |