Sur
El hombre volvió del
Sur y en sus ojos había
indicios de haber sido
maltratado, de no encontrar lo
que quiso. El lugar que
frecuentaba era un bar de los
suburbios de una atmósfera
pesada, como su mirada, muy
turbio. Se sentaba en esa
esquina del salón, que sin
ventanas, sólo tenía paredes, gastadas como su
alma. Nunca llamó la
atención su indiferencia y
desgano, sólo un café y un
cigarro, entretenían sus
manos. Dicen que una noche,
perdido en una suelta de
bocas que se abren por
alcohol, le brotaron las
palabras, sin sentido. Contó cosas
silenciadas que no debía contar, que ocurrieron en el
Sur, del que nunca debió
hablar. Y llamaba la atención que cuando habló de
ese Sur, era de un modo
especial: señalando siempre
atrás. Y ese dedo que
apuntaba en forma
circunstancial, lo hacía a ciertas
cuestiones, ya no a un punto
cardinal. Marcaba las
injusticias que no pudo tolerar, afectos que en el
camino se vio forzado a
tirar. Haz un guiño a tu
pasado y hurguetea en su
desván. Tal vez encuentres el
Sur, que nunca pensaste
hallar. Ese Sur que te ha
hecho daño, del cual no quieres
hablar. Que encerraste en el
olvido, que no quieres
recordar... |