Sur 

 

El hombre volvió del Sur

y en sus ojos había indicios

de haber sido maltratado,

de no encontrar lo que quiso.

 

 

El lugar que frecuentaba

era un bar de los suburbios

de una atmósfera pesada,

como su mirada, muy turbio.

 

 

Se sentaba en esa esquina

del salón, que sin ventanas,

sólo tenía paredes,

gastadas como su alma.

 

 

Nunca llamó la atención

su indiferencia y desgano,

sólo un café y un cigarro,

entretenían sus manos.

 

 

Dicen que una noche, perdido

en una suelta de bocas

que se abren por alcohol,

le brotaron las palabras, sin sentido.

 

 

Contó cosas silenciadas

que no debía contar,

que ocurrieron en el Sur,

del que nunca debió hablar.

 

 

Y llamaba la atención

que cuando habló de ese Sur,

era de un modo especial:

señalando siempre atrás.

 

 

Y ese dedo que apuntaba

en forma circunstancial,

lo hacía a ciertas cuestiones,

ya no a un punto cardinal.

 

 

Marcaba las injusticias

que no pudo tolerar,

afectos que en el camino

se vio forzado a tirar.

 

 

Haz un guiño a tu pasado

y hurguetea en su desván.

Tal vez encuentres el Sur,

que nunca pensaste hallar.

 

 

Ese Sur que te ha hecho daño,

del cual no quieres hablar.

Que encerraste en el olvido,

que no quieres recordar...