De humo

 

 

Su figura era de humo,

 

por momentos parecía

 

que te enviaba señales

 

y uno los recibía

 

sin saber lo que decían.

 

 

Su figura era de humo,

 

por veces de un color muy blanco,

 

como hierba verde al fuego.

 

Mientras el viento a capricho,

 

disfrutaba, desordenando su juego.

 

 

Su figura era de humo,

 

por veces de un color muy negro,

 

como de viejas resinas olvidadas del incendio.

 

Parecidas a agonías, solitarias y humeantes

 

que esperan una alegría para tiznar su recuerdo.

 

 

 

 Su figura era de humo,

 

de volutas muy traviesas y formas inmejorables.

 

Que te envolvían de a poco hasta llegar a atraparte,

 

cubriéndote toda el alma como nube amenazante

 

y te abrazaba afectuosa, para dejarte sin aire.

 

 

Su figura era de humo,

 

parecía inextinguible, persistente, inagotable.

 

Cuando venía del norte se volvía inexpugnable.

 

Tan sólo venía en mi ayuda el viejo viento del sur,

 

que soplándome a la cara, disipaba esos detalles ...