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De humo Su figura
era de humo, por
momentos parecía que te
enviaba señales y uno los
recibía sin saber
lo que decían. Su figura
era de humo, por veces
de un color muy blanco, como hierba
verde al fuego. Mientras el
viento a capricho, disfrutaba,
desordenando su juego. Su figura
era de humo, por veces
de un color muy negro, como de
viejas resinas olvidadas del incendio. Parecidas a
agonías, solitarias y humeantes que esperan
una alegría para tiznar su recuerdo. Su figura era de humo, de volutas
muy traviesas y formas inmejorables. Que te
envolvían de a poco hasta llegar a atraparte, cubriéndote
toda el alma como nube amenazante y te abrazaba
afectuosa, para dejarte sin aire. Su figura
era de humo, parecía
inextinguible, persistente, inagotable. Cuando
venía del norte se volvía inexpugnable. Tan sólo
venía en mi ayuda el viejo viento del sur, que
soplándome a la cara, disipaba esos detalles ... |