HA MUERTO ¡LA VIEJITA DE LOS GRABIELES!

 

 

¡ Achaparradita ella como enjuto su cuerpo..! Como una flor seca, y mustia por el rocío. Como algo perseverante que hiriese los sentimientos de nuestras almas. Rígida y pálida, en la limitada levedad del tiempo...en esas horas de la muerte y de la legalidad establecida...y ahora, ¡silencio circunspecto en el área de su campo! De su campo – que no era suyo – y que hasta parecía llorar su propia naturaleza... ¡Silencio en todo! Hasta en el ramaje de las encinas que alicaídas parecían acusar de una sensibilidad sin llanto...Mudas y esparramadas en su grandeza, y con cierta solemnidad de agravio...Todo el campo triste! Triste los silencios de los pájaros, y hasta triste el cielo, como avergonzado de su azul...Tristes y cabizbajos los campesinos que se asomaban a su habitáculo, y triste también el páramo y el valle; el huerto perdido acusando su fin...-¡ ya se murió la viejita pobre y santa que tanto trabajaba para nadie, y que solo ella alcanzó a ganarse, “ el pan nuestro de cada día “...-

 

 ¡Salve mujer...! Pastora de los Campos! ¡Viejita golondrina sin un nido de  amor! ¡Yo también hoy lloro también por ti, y por todos aquellos de sinos  maltrechos, y frutos de la soledad!

  

Descanse en paz quien tanta piedad hubiera merecido.