
A la muerte de Rafael Alberti
Poeta de la espiga y
la amapola
y del mar tranquilo
estañado por el Sol;
Has llamado con tu
silbo a la paloma,
y ha escuchado con delirio tu canción.
Deja tu que en la
guinda de su pico,
escarbe el suelo sin que ahonde en sus
entrañas...
porque pico repico
que rebusca flores
bien lo hace en consuelo de tu adorada
España.
Ya se que te vas con
tus años y tu grandeza,
y que dejas a tu capa
en el sillón de la Academia
y que allí queda
enmarcado tu gesto de poeta
para desde aquí mirarte como te he mirado.
Poeta de la tierra y
marinero,
con canciones de puertos y sirenas..,
has cambiado tus mares por tu cielo.,
y te has llevado a tu estrella marinera.
Enséñame a hilar tus
armonías
y no me hables por
Dios de tu destierro;
porque si tristes fue
tus amarguras,
tanto triste fue para mí se hizo mi
encierro.
¡ Ay; Poeta tú., de la Tierra y Marinero !
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