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BELLVITGE: LA MINÚSCULA CHICAGO
DE LOS RASCACIELOS Hoy, desde la altiva terraza de 18 piso., he
contemplado jugar a los niños junto al bello paramento de una de las fuentes:
Abajo., en el espacio liso de uno de los jardines circunferenciales que la
circundan, y un poco achatados por mi visión, transitan y se mueven alguna
que otra pareja de enamorados., seres, estos, prodigios de la vida, y para
los que aún no existen problemas que perturben su idilio.- Tediosos
sentimientos para los que miran de frente sin que por ello ya consigan
igualarlos.- Al otear la distancia longitudinal y periférica
en toda su prolongación, se advierten desde lo alto el arbolado de las
alamedas, y el no menos verdor de las glorietas. Todo, bajo una extensa
visión de edificios coronados en desafios al cielo. – Así también esa
Barcelona que como una estera gigantesca y monumental, sigue envuelta en el
anacronismo de su historia. – Ante toda esta grandeza de naturaleza
creada, yo vuelvo de nuevo al suelo, bajo la escalada del ascensor. Ahora me hace reflexionar mi sentimiento... El
tradicionalismo genesico de mi sangre con mi pueblo... Todo un bagaje de
sentidas motivaciones., de grabados recuerdos de una misma ansiedad de seguir
viviendo: Para mí, mi pueblo., ha tenido ahora una elevada impresión
fotogénica y etérea, por cuanto influencia en la distancia que nos separa.-
Todo el queda lejos de mí... La torre recordando sus orígenes y el ambiente
fluido del aire que atrae hacia mí el eco jubiloso de los niños y el lento
agonizar de sus agónicas campanas... Nacer y morir para que vuelvan otros..,
para que sigan perseverando el miedo y la esperanza., el repetido amanecer.,
y el siempre viejo anochecer de los augurios... Rueda de noria en
intermitencias repetidas... Asídas siempre a ese impulso insosegado y eterno
de lo que no acaba nunca en sepultar ansiedades inconseguidas... Al fin y al
cabo, por una lucha sin fin. Ahora que sigo fuera de mi terruño., sigo
explorando el cielo azul de los
“Pinos del Estado “ y las laderas escarpadas del “
Castaño “ con sus caminos hacia el arroyo de los “ Molinos
“... Luego, el malva del alba con su tenúe
velo-gris, regozando mi pecho de oxigeno., de Almoraduj cristalizado por el
rocío, y de Juncia fresca que sigue esperando al Corpus de mis añoranzas:
Todo ello perpetúa en mi espíritu como regazo de madre que espera su retoño.,
como nido de pájaro que alberga su ensenada. Aún reconociendo toda la grandeza indiscutible de estos lugares., siempre el acopio de mi pueblo se acrisola en mí alma... Valverde ocupa un lugar preferente dentro de mí corazón. |