A LA QUE ME SIGUIO QUERIENDO DURANTE UNA LARGA VIDA

 

Cuando se marchaban los nuestros, no se sabe donde, nos hacen sentir y movernos, en una impiada soledad... Nada ni nadie puede tendernos una mano de consolación...

 

Medimos los pasos de convivencia, como medimos también todos aquellos despropósitos., y, de los cuales después, nos sentimos arrepentidos y responsables.

 

Es entonces, que nuestro corazón se siente herido, y, como un venero de lagrimas copiosas., se abre implícito y deja una muestra inigualable a una vida que desaparece; fuera ya de nuestro cariño y de nuestro amor.

 

Somos., como un simple vegetal cercenado por el Sol, y extinguido por el tiempo... Por eso desde aquí, nos sigamos llorándonos los unos a los otros.

 

Si nos ponemos a pensar en el origen de las cosas., minuciosamente.., con avidez de curiosidad., nos daríamos con el Mundo que las mueve, con una cierta Filosofía de relatividad; así también la Vida con la Muerte; la Tierra con el Mar., y los pájaros que vuelan en una ansiedad de dominio infinito.

 

Más tarde., todo se esfuma; y sigue la Filosofía de la Vida y de las cosas., otra vez de nuevo.

 

Nuestros pechos, abatidos y cansados.., flebítica su piel como todo lo que envejece..., dejaran de prestarnos la última flor de sus aliento... Y., sucedaneamente., misteriosamente..., otra vez brota la semilla del amor en un nuevo Paraíso.