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EL ROCIO EN LA POESÍA El Rocío es un motivo más que sustancial en la
poesía. Así en el largo peregrinaje de los caminos se
advierten Libélulas en las frondas, y amarillo de oro en las flores de los
gallundos. Ya se ven los primeros jinetes de la caravana;
prietas sus cinturas y altivos sus cuerpos, sobre la montura de sus
caballerías. Van musitando Fandangos y oles, a la Reina de
la romería. Sobre los arenales del sendero, como en un rito
de sagrada oración, van quedando las huellas de los caminantes como en un
rito religioso de entrega apasionada; de amor perseverante y casto hacia la
Reina de los cielos. Con la gran ilusión en el recorrido y la
Fiesta, todos parecen cabalgar en la nube de rosa de los miles cuentos. Así la alegría y el amor esparcidos, hacen de venero y fuente en
el Alma del poeta: “ Salina de los
pinares, Donde se peinan los pinos Cuando los despeina el aire “ Sigue el discurrir del tamborilero con su
flauta mágica recibiendo el alba.., y en los lindazos grises que empieza a
esclarecer el sol., saltan loa Jilgueros y los alevines en un fragor de
misterio incomprendido. Ante tanta grandeza., el poeta vuelve a pronunciarse de nuevo: Con el verde del pinar Se acrecienta la pasión Verdes son los lirios verdes Y verde el verde limón... Verde el manto de la virgen Que nos da su protección Sigue la hermandad a la cabeza del cortejo por
el espacio semi-liso de los Tomillos azules... Nadie vería en este lugar la bendición de Dios
hi el hechizo de las Hadas. Tal vez por esta manía de pensamiento que
parezca plastificado y una infinita ensoñación... Otra vez suena la flauta del flautero y el
tambor del tamborilero... Suena a místico y seco., y como sediento de
oración Paréceme esparcirse por el ancho Mundo., en
boca de un pregonero universal... Airadamente los jinetes se apean por los
estribos junto a Jareta Han pensado formar el corro en comunidad, y dar
principio a las palmas y castañuelas. Seguidamente irrumpe el baile las parejas, y
empieza y empieza a revolear los vestidos de Gitana junto a los zahones de
artesanía... Son las sevillanas rocieras, quien da esplendor
a la fiesta: Se suspende el baile, y se inicia el tropel por
los caminos entre matorrales, y se aprisionan los pájaros al estruendo de los
cohetes... Suenan cantando las mozas y los mozos, en una
dedicatoria de amor a la Virgen y, entre las canciones., hay prerrogativas de
abolición al pecado y los males. Siguen las hermandades calurosas y férvida por
la rubia senda de los arenales. Quedó atrás un joven penitente que desde su
potro alazán, a la Virgen le pidió: ¡ Ay Virgencita del Rocío., Darle
cobijo a esa niña, Dentro
de mi corazón.! Y el poeta como epílogo de sus sentimientos, de nuevo vuelve a
manifestarse: Alegría
de mis amores En mi
seguir a la vida. Alegría
de mis tristezas Cuando
sienta mis temores Y
terminen mis codicias.
Entonces ya no estaré No en
mi casa ni en mi tierra. De ahí
que yo me apresure A
seguir todas la fiestas., Ya que
andará el caminante Mientras sus piernas
estén prestas. |