Parque Natural del Delta del Ebro


El parque natural del delta del Ebro es el segundo hábitat acuático en importancia del Mediterráneo occidental, gracias a la conservación de sus áreas vegetales

 

El paisaje del delta

El limo aparentemente insignificante que transportan las aguas del Ebro ha sido y es la materia prima constructiva del delta: ni más ni menos que tres millones de toneladas de limo aporta anualmente el Ebro para el mantenimiento de esta gran plataforma de sustrato arenoso. Antes de 1940 -cuando aún no había embalses- el aporte era del orden de 40 millones de toneladas anuales.

El paisaje del delta se caracteriza por su planura (privado de montañas, no descuellan más elevaciones que las dunas). Y también por su contraste entre las zonas interiores humanizadas y la periferia casi virginal, cuya estampa evoca latitudes más exóticas. Contraste más llamativo si tenemos en cuenta que ambos ambientes lindan entre sí y sin transición aparente, en un reducido espacio geográfico.

Gran parte de las zonas interiores de esta península deltaica -que tiene forma de ancla- están ocupadas por cultivos hortícolas y vastos arrozales (que no son sino lagunas convertidas en explotaciones agrícolas). Los arrozales muestran distinta faz según la época del año en que se los visite: en invierno se tiñen de color terroso, y en verano, con sus brotes tiernos despuntando sobre el espejo de las aguas, aparecen tachonados de verdor.

Separada del mar por la barrera arenosa, una constelación de lagunas escolta el litoral del delta, conformando uno de los paisajes de humedal más atractivos -y valiosos, desde el punto de vista ecológico- del Mediterráneo. Junto a las lagunas crecen carrizales y juncos de dimensiones más que respetables, que desde la distancia señalan al observador la posición de los estanys.

El clima del delta

Por ser el delta una porción de tierra rodeada de mar, apenas se dan oscilaciones térmicas. Las temperaturas son muy rigurosas en verano y suaves en invierno; la media anual se sitúa en 18 °C, con mínimas en enero (10 °C) y máximas en agosto (27 °C). Raramente se producen heladas.

La humedad ambiental es muy elevada, debido al influjo marino. Y el viento -a menudo muy intenso, pues no encuentra ningún obstáculo a su paso- se erige en una constante climática durante todo el año. El aire de origen atlántico llega hasta el delta encauzado por el valle del Ebro entre noviembre y abril: se trata de vientos racheados, templados y de dirección noroeste, que los lugareños denominan vent de dalt (“viento de arriba”). De mayo a octubre soplan las marinades (“marinadas”), vientos húmedos y suaves que soplan desde el mar hacia la tierra, producidos por el calentamiento continental (el aire terrestre se eleva por efecto del calor, dejando un hueco que llenan las brisas marinas).

La vegetación

Pese a sus pequeñas dimensiones, el parque natural cuenta con 515 especies de plantas superiores (algunas muy localizadas).

En las zonas litorales, donde el mar impregna de sal los suelos del delta, las plantas se protegen de la desecación acumulando sal. La vegetación de las dunas está formada, en su zona periférica, por la arenaria y el tártago de mar. Más atrás aparece un anillo de Sporolobus pungens, al que siguen, sobre las zonas elevadas, la azucena de playa, el pegamoscas, el bufalaga marina y Erianthus ravenae. En la zona norte del delta, las últimas especies son sustituidas por Limoniastrum monopetalum, planta muy poco usual.

Los bosques de ribera ocupan las márgenes del río Ebro. En las zonas más elevadas aparecen los álamos, y en alturas inferiores los sauces, alisos, fresnos, olmos, mimbreras, chopos, eucaliptos, acacias y plátanos, así como la planta trepadora Lonicera biflora (que los lugareños llaman lligabosc de riu). En las zonas próximas a la desembocadura, el bosque se compone de adelfas y tamariscos.

En los arrozales -aparte del propio cereal- se da una vegetación espontánea de espadaña, lentibularia, Ammannia coccinea (aquí llamada presseguera) y Lindernia dubia .

Los invertebrados

Calor y humedad: dos condiciones climáticas del delta óptimas para la vida de los invertebrados.

El número de sanguijuelas fue en otro tiempo enorme y problemático para los recolectores del arroz, que sufrían la molesta presencia de este pequeño gusano. La captura y exportación de sanguijuelas era un boyante negocio en el delta (se empleaban para tratamientos terapéuticos de sangría).

Hay invertebrados en peligro de extinción, caso del Naucoris maculatus, una cochinilla que aquí llaman cutimaya, y otros en franca multiplicación, como el cangrejo de río americano.

Las nubes de mosquitos se ciernen amenazadoras sobre los humedales del delta. Antaño fueron causa del paludismo, hoy sólo molestan (en verano, conviene que el visitante se proteja contra su picadura con algún tipo de repelente). También abundan las mariposas, algunas de cuyas especies viven entre los cultivos (Chilo supressalis, Borbo zellerio, Danaus sp.). Otra familia numerosa es la de los coleópteros, como el escarabajo y el gorgojo, distribuidos por arrozales y dunas. En los arrozales aparece también un pequeño crustáceo, el Apus canciformis, y en las zonas con más influencia marina viven mejillones, navajas y ostras.

Reptiles, anfibios y peces

Los reptiles y anfibios han colonizado las dunas y lagunas del parque natural. Por su número, los principales reptiles del delta son la culebra bastarda, la lagartija colirroja, la lagartija colilarga, la salamanquesa común y la salamanquesa rosada. Entre los anfibios: la rana verde, el sapo común y el sapo de espuelas. Menor presencia tienen anfibios como la ranita de San Antonio (casi extinguida), el sapillo pintojo y el tritón, y un reptil poco frecuente, el galápago.

Los peces autóctonos del delta (esturiones, lampreas, sábalos y alosas) han decrecido notablemente en los últimos tiempos, a la vez que medraban especies exóticas como la perca americana, el lucio, el pez gato y el enorme siluro. No obstante, predominan los serránidos, ciprínidos y mugílidos, así como la anguila, de la que se capturan entre 30 y 50 toneladas anuales.

Las especies características del litoral son la dorada, el verrugato, el lenguado, la corvina, el salmonete, el chaparrudo y el pejerrey, entre otras.

Mamíferos

Los únicos mamíferos que han proliferado en la comarca del delta son los roedores como la rata, la rata de agua y el ratón o algún insectívoro, como la musaraña. El jabalí y el tejón han sido observados de modo esporádico, y son ahuyentados rápidamente por los agricultores, que temen los efectos devastadores de esos animales sobre los cultivos. Hasta el siglo pasado hubo corzos y ciervos, hoy extinguidos; pero sobreviven el zorro, el conejo de monte, la nutria , erizos, comadrejas y murciélagos.