Parque Natural de El Cadi Moixeiro


El parque más extenso de Cataluña, que presenta especies foráneas al área mediterránea, resalta por su paisaje y su vegetación

Su ubicación

Las sierras del Cadí y el Moixeró forman parte de los relieves del Prepirineo catalán y se sitúan entre las comarcas de l’Alt Urgell, la Cerdanya (Lleida) y el Berguedà (Barcelona).

En julio de 1983 se creó el Parque Natural del Cadí-Moixeró, el espacio protegido más extenso de Cataluña, con 41.342 ha, que engloba, además de las sierras que le dan nombre, el macizo de Pedraforca y parte de los macizos de Tossa d’Alp y Puigllançada. Sus terrenos quedan repartidos entre los municipios de Alàs-Cerc, Cava, Josa-Tuixén, La Vansa-Fòrnols (Alt Urgell), Alp, Bellver de Cerdanya, Das, Montellà i Martinet, Urús (Cerdanya), Bagà, Castellar de N’Hug, Gisclareny, Gósol, Guardiola de Berguedà, Saldes y Vallcebre (Berguedà).

Dos sierras prepirenaicas

Las sierras del Cadí y el Moixeró -engarzadas por el coll de Cantalaporta- conforman una cadena montañosa de 30 km de longitud, paralela al eje de los Pirineos, que se alzan al norte, y separada de éste por el alto valle del río Segre. En la vertiente meridional de este sistema montañoso tienen sus fuentes los ríos Llobregat y Cardener.

Las montañas del parque tuvieron su origen en los períodos mioceno y plioceno, como resultado de la acumulación de sedimentos desprendidos del Pirineo axial. Los suelos del área protegida están formados por rocas blancas (calizas, margas, pudingas) y sus terrenos tienen considerable altitud, entre 900 y 2.648 m (la cima del pico de la Canal Baridana). Otras cumbres a destacar son la Tosa d’Alp (2.537 m), el Pedraforca (2.497 m), el Puigllançada (2.406 m), el Clotarons (2.173 m) y el Cadinell.

El clima

La altura y la disposición del relieve condicionan las variaciones climatológicas registradas en el parque, que son muy acusadas. Los valles inferiores tienen un clima submediterráneo, aunque con influencias continentales. Los rigores térmicos se recrudecen en las cotas altas, hasta alcanzar un régimen alpino húmedo y frío, con medias de 0 °C en las próximas a las cumbres, donde las mínimas invernales descienden hasta los -20 °C.

Las precipitaciones disminuyen de oeste a este, con medias anuales de 1.500 a 700 mm (respectivamente). Durante seis meses al año, las lluvias caen en forma de nieve en las zonas más altas del paque.

Los ríos

Las surgencias cársticas que dan vida a los ríos Llobregat y su afluente, el Cardener. En el Cardener desaguan los cauces de Aigua de Valls y Aigua d’Ora. Y en el Llobregat, el Bagà, el Bastareny, el Saldes y el Banyadors.

El Segre es un caso aparte, pues linda las montañas del parque pero no nace en ellas, sino en el Pirineo axial. Por su margen izquierda y procedentes del Cadí, recibe las aguas de los ríos de La Vansa, Tost, Vilanova, Cadí, Quer y Alp, sin contar arroyos y torrentes.

La vegetación

Por debajo de los 1.600 m existen bosques de pino albar con sotobosque de boj. En las laderas más umbrosas y húmedas aparecen los hayedos, con un sotobosque muy escaso formado por hepática, boj, algunos helechos, etc. En las laderas de solana abunda el roble que, aunque sus ejemplares son bastante jóvenes, forma bosques densos, que ceden terreno en las zonas más bajas a los cultivos, los prados de siega y los encinares.

En el piso montano también, al pie de los acantilados, se forman los canchales, roquedos donde crece un endemismo pirenaico, la Xatardia scabra, aquí llamada julivert d’isard .

Entre los 1.700 y los 2.300 m de altitud se encuentra el piso subalpino, cubierto por bosques de pino negro, árbol bien adaptado a los fríos. Su sotobosque está compuesto por el rododendro, el arándano y el enebro enano. Las zonas de riscos han sido colonizadas por la oreja de oso, Ramonda myconi, planta intertropical relicta del terciario que lleva el nombre ilustre del primer pirineista, Louis Raimond de Carbonières.

En el piso alpino, a más de 2.300 m de altitud, los bosques desaparecen para dejar sitio a los prados naturales, en cuyo plantel botánico predomina una gramínea, la genciana alpina.

La fauna

Entre los pobladores del bosque existen aves como el urogallo (otro animal en peligro de extinción, robusta gallinácea cuyos machos se hacen notar en primavera por su ruidoso canto nupcial), el pito negro (que vive en los bosques maduros de coníferas), la chocha perdiz y distintos paseriformes (mirlo capiblanco, treparriscos, verdecillo, herrerillo). En el sotobosque se acomodan mamíferos como el gato montés, la marta, la ardilla (hábil trepadora) y el lirón gris.

Los prados alpinos son el hogar de la perdiz nival. Por sus cielos vuelan rapaces como el águila real, el cernícalo, el buitre leonado y el halcón peregrino.

En la zona también están presentes otras especies: gineta, zorro, lirón careto, liebre, jabalí, topillo nival, lechuza de Tengmalm, piquituerto, carbonero garrapinos, águila culebrera, gavilán, collalba gris, roquero rojo, gorrión alpino, chova piquigualda y el piscardo, entre otros.

En cuanto a los reptiles, están presentes la culebra verdiamarilla, la culebra lisa meridional, el lagarto verde y la víbora europea -aunque huidiza, su mordedura es peligrosa para el ser humano-. Los anfibios más representativos son la rana bermeja, el sapo partero y el tritón pirenaico. Truchas y barbos de montaña pueblan las aguas de estas sierras.

Para concluir, debe reseñarse que se han estudiado en el parque hasta 90 especies de caracoles, y que el área protegida cuenta con el 75 % de las mariposas diurnas de toda Cataluña.