Sucumbe ante las caricias
Sucumbe ante las caricias que se ingnoran, palpitan sus recuerdos abrasados por un beso. Atrás, los paseos sin luna inflamados de ira callada. Otra laguna. El ocaso no fue una escena sangrienta. Solamente el azul endiablado de tu deseo muerto puede silenciar el corazón que ahora destruyes. Herido, por vanidad, no por la inercia desesperada del tiempo. Me descubro porque me vences, te llamo a gritos y se sonrojan mis insultos. Y te temo por la verdad sin heroicidades y te desvelo cadenas y te hiero. Cristales en tu boca, desierta tu cintura en la pantalla invisible de felicidad. Lees letras de sal en un tobogán de adoraciones. |
|
|
El silencio de la inutilidad El silencio de la inutilidad y nuestra vida decidiéndose en oquedades. Vencedores que no se miran en ningún espejo. La dureza de la convivencia satisface a los mitos clásicos. Arremetemos sin despistarte contra relojes perdidos. Horas y horas que te alcanzan sin que lo pidas y que te duelen sin respirarlas. Tu comunicación entrecortada es un hábito, es decir, un cuadro pintado al revés en una plaza sin sombras y sin perros. |
|
d'@rd nou