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SEMANA SANTA DE TARRAGONA |
CRISTO DE LOS PENITENTES
En esta imagen podemos contemplar el misterio del Cristo de los Penitentes, tanto su imagen como la peana, en la Plaza del Rey, el Viernes Santo, en espera del inicio de la Procesión del Santo Entierro.
Datos del Misterio:
En 1932, la Congregación tenia un nuevo misterio para acompañar los penitentes: "El Cristo de la humillación", obra del alicantino Juan Garrigós. Representaba Jesús con la cruz a cuestas, en una talla atrevida en la realización, pero de una belleza extrema por el patetismo de la expresión. El advenimiento de la República y la consecuente supresión provocaron que el misterio no saliese hasta el 1935; y fue también la última vez, porque el funesto 21 de julio de 1936 fue devorado por las llamas en la Plaza del Rey. Acabada la conflagración, el mismo Garrigós se ofreció a rehacer el misterio, proyecto que se hubo de aplazar por culpa de la enfermedad y posterior postración del escultor; este hecho, junto a la espiral de gastos en que había entrado la Congregación (Santo Cristo, iglesia de Nazaret, Casa de la Sangre, misterio de los aspirantes), provocó que el nuevo "Cristo de los penitentes" no estuviese finalizado hasta el 1961, obra de Inocencio Soriano Montagut (autor también de "La flagelación" de posguerra). La imagen representa Jesús desfalleciendo por el peso de la cruz (Jn 19, 16-17). Es una talla de madera policromada de bellas proporciones, que desfila en medio de los penitentes con improperios. El diseño de la peana, del señor Baixeras, es ciertamente novedoso, con doce cruces, de madera, rodeándola completamente; lleva en los ángulos, las cinco llagas sobre una cruz, las cinco llagas en una corona de espinas rematada por tres clavos, el escudo de Tarragona y la cruz de Tau. La iluminación la proporcionan ocho faroles poligonales de cristal, con un cirio en cada uno, rematados por una cruz del calvario de metal. Las faldillas son negras. El paso, sobre un chasis de los talleres Magarolas, es empujado por seis congregantes con caperuza. Todos los misterios de la Sangre se guardan en la iglesia de Nazaret, junto con el Santo Cristo, que preside el altar mayor.