Flánagan
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Fuentes y afluentes


"Todo está contado, lo único que puedes hacer son variaciones."
Horacio Altuna. El Periódico, 30/12/2009

Somos narcisistas y presuntuosos, estamos un poco obsesionados con la idea de ser originales. Pero con moderación, ya sabemos que no somos unos genios.

En fin, que si dibujamos una viñeta y un día descubrimos otra viñeta más o menos igual de otro autor, realizada y publicada antes que la nuestra, tenemos claro que hay dos posibilidades. Una, que nosotros ya habíamos visto antes aquella viñeta y, almacenada en nuestra memoria, sin recordarla conscientemente la hemos rescatado de nuestro archivo mental y la hemos plasmado como si fuera una idea original nuestra. La otra, que sin conocer la mencionada obra, hayamos tenido la misma idea, algo perfectamente factible: con los millones de personas que somos, parece bastante presuntuoso pretender que una determinada idea sólo se le pueda haber ocurrido a un individuo.

Aclarado lo anterior, seguimos. Asumimos que no es ningún pecado (al menos mortal) la utilización de ideas ajenas para elaborar nuevas versiones de dichas ideas. Sin sonrojarnos, aceptamos con naturalidad esta posibilidad, esta dependencia. En la escuela nos enseñaban que la materia no se crea ni se destruye, sino que sólo se transforma. Pues las ideas también: los procesos de elaboración de cualquier obra presuntamente original creemos que son sólo variaciones, transformaciones, de una idea o un conjunto de ideas anteriores. Cualquier nueva obra creemos que siempre es una reorganización de elementos preexistentes. Más ingeniosa o más desafortunada, más o menos novedosa, pero siempre deudora de creadores y creaciones anteriores.

Este es el marco de trabajo dentro del que nos movemos: por un lado, rechazamos el plagio descarado, la apropiación de modo consciente de una idea ajena, poniéndole la propia firma y sin aportar ningún matiz añadido, nada que enriquezca la idea original. Por otro lado, aceptamos la posibilidad del plagio inconsciente, consideramos legítima la manipulación consciente, y no descartamos la posibilidad, en alguna ocasión, de algún destello de algo más genuino (o al menos, nos gustaría que así fuera). 

En fin, que los chistes nuestros serán mejores o peores, quizás incluso en ocasiones muy malos, a causa de basarse quizás en malas ideas o malas adaptaciones, pero al plagio consciente y descarado no le vemos ningún atractivo. Sobre todo por el motivo que vamos a exponer a continuación.

Nos dedicamos a esta actividad, la elaboración de viñetas, fundamentalmente como un juego entretenido, divertido y relajante. Este es nuestro primer objetivo: divertirnos nosotros mismos gracias al proceso de elaboración de las viñetas. Y obviamente, hacer plagios descarados no tiene ningún aliciente, no es nada lúdico. Insistimos, esto es lo que nos motiva, la diversión del proceso de elaboración, más que el resultado.

Y si además alguna otra persona puede sonreír (o reflexionar) un momento mirando alguna de las viñetas, pues estupendo. Y si encima alguna entidad (somos simpatizante y colaboradores de distintas entidades vinculadas a los derechos de las personas y a los asuntos medioambientales) puede utilizar alguno de estos trabajos para ilustrar algunos de sus materiales divulgativos o educativos, pues todavía más de primera.

En fin, disculpen las molestias por el discurso, y sobre todo tengan en cuenta que no se les ha endosado con mala intención.

Atentamente,
Feliciano Navarro, "Flánagan"
 

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