Deportes

Actividad humana sujeta a unas reglas fijas que, practicada individual o colectivamente, pone en juego cualidades físicas y psíquicas con el fin de conseguir la victoria, el récord, la mejora física o el esparcimiento.

Orígenes

Aunque resulta difícil precisar sus orígenes, se consideran como primeras prácticas deportivas regladas las desarrolladas en las competiciones nacionales helénicas, entre las que se encontraban los Juegos Olímpicos. Estas grandes manifestaciones consistían en concursos rituales de carácter religioso que fomentaban el ideal de la perfección física y espiritual. Inspiradoras del atletismo actual, tuvieron su apogeo en el s. V a.J.C. y fueron prohibidas en el año 393 d.J.C., durante la dominación romana. Los juegos del estadio fueron sustituidos entonces por los sangrientos espectáculos del circo, cuya única finalidad era la preparación para la guerra.

El Renacimiento

Este mismo criterio perduró en la Edad Media. La nobleza practicaba ejercicios que servían para el entrenamiento militar (torneos a caballo, combates con espada) y el pueblo se divertía con juegos de pelota, en general poco reglamentados. En el Renacimiento se dio más importancia a la parte estética o artística del ejercicio físico que a la propiamente deportiva: los caballos, por ejemplo, se destinaban más a exhibiciones ecuestres que a las carreras.

Edad Moderna

Durante los siglos XVIII y XIX, los ingleses establecieron gran parte de los reglamentos de las distintas especialidades deportivas (boxeo, criquet, hípica, rugby, fútbol, atletismo, cross, hockey, remo, tenis); en Estados Unidos nacieron el béisbol, el fútbol americano y el baloncesto; en Alemania y los países nórdicos se fundamentó la educación física y en 1896 se celebraron en Atenas los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, que supusieron la consolidación del deporte como fenómeno social mundial. Su creciente popularidad exigió la creación de organismos (comités olímpicos, federaciones) que controlaran la reglamentación y organización de las competiciones para las diversas disciplinas.

Los avances científicos, especialmente en el campo de la medicina y la nutrición, han hecho necesaria la continua renovación de las leyes y la adopción de medidas contra el dopaje, que altera la pureza de la competición y puede llegar a afectar gravemente la salud del deportista al elevar artificialmente su rendimiento físico.

El deporte en nuestros días

El desarrollo de los deportes modernos ha ido muy ligado al de los medios de comunicación de masas. Los periódicos deportivos aparecieron a principios del s. XIX y ya en el s. XX la radio, primero, y la televisión, después, retransmitieron en directo los acontecimientos deportivos. El interés que despierta el deporte televisado ha propiciado la existencia tanto de patrocinadores comerciales como de subvenciones gubernamentales.

La compra de los derechos de emisión por parte de las cadenas ha alcanzado cifras extraordinarias y los horarios de las competiciones se han adaptado más al espectador que al deportista. Esta vertiente espectacular del deporte lo ha convertido en vehículo de propaganda, tanto comercial como política (boicot de bloques de países a los Juegos Olímpicos), y en impulsor de un sector industrial propio.

El interés por la salud en una época de hábitos sedentarios hace que actualmente millones de personas de todas las edades, especialmente en los países industrializados, practiquen algún tipo de deporte, hecho que ha generado la proliferación de espacios públicos o privados destinados a la actividad deportiva o ha multiplicado las carreras populares multitudinarias. La práctica del deporte se utiliza también como terapia para la tercera edad, promoviendo programas de actividad físico-recreativa encaminados a la mejora de su calidad de vida.
 
 

atletismo
 
 

Deporte que incluye modalidades de carrera, salto y lanzamiento. Las pruebas atléticas comprenden dos categorías: las carreras (de velocidad o de fondo) y los concursos.

Carreras

Las carreras de velocidad se clasifican, a su vez, en carreras lisas o de vallas, según se hayan de superar o no obstáculos intermedios. Las carreras lisas se realizan sobre distancias de 100, 200 y 400 m. En el caso de las vallas son de 100 m (femenina), 110 m (masculina) y 400 m para ambos. También existen pruebas de relevos, en las que equipos de cuatro corredores cubren 100 m (4 x 100) o 400 m (4 X 400).

Las carreras de larga distancia en pista pueden ser de medio fondo (800 y 1.500 m en categoría masculina y femenina), de fondo (5.000 m para hombres, 3.000 m para mujeres y 10.000 m para ambos) y de obstáculos (3.000 m disputados sólo en categoría masculina).

Las carreras atléticas forman parte de los Juegos Olímpicos de la era moderna desde su aparición, aunque la integración de las diferentes pruebas ha sido progresiva. Cada una de las especialidades ofrece una lista interminable de grandes figuras, como Carl Lewis, Pietro Mennea o Florence Griffith, en 100 y 200 m y Sebastian Coe o Said Aouita en medio fondo y fondo. Además de los campeonatos del mundo disputados al aire libre, la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) organiza una serie de «meetings» en pista cubierta en los que las pruebas se adaptan a ésta.
 
 

Maratón y marcha

El maratón y la marcha se corren sobre circuitos urbanos, aunque suelen iniciarse y acabarse en el interior del estadio olímpico. La técnica de carrera utilizada en el maratón es igual a la de las carreras de fondo de pista. Su origen se encuentra en la gesta del soldado griego Filípides, quien en el año 490 a. C. murió de fatiga tras haber corrido unos 48 km desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa. Esta prueba forma parte del programa olímpico desde 1896 y en 1984 se incorporó la categoría femenina. El etíope Abebe Bikila y el alemán oriental Waldemar Cierpinski fueron los únicos en ganar en dos ocasiones el maratón en unos Juegos. La noruega Ingrid Kristiansen y la estadounidense Joan Benoit destacaron por su brillante trayectoria deportiva.

En la marcha es obligatorio mantener uno de los dos pies siempre en contacto con el suelo. Se integró en los Juegos Olímpicos en 1908 y, tras diversas variaciones, actualmente se recorren 20 y 50 km fuera de pista. En ella sobresalen los mexicanos Daniel Bautista, Ernesto Canto y Raúl González, así como los españoles Jordi Llopart y José Marín. La categoría femenina, olímpica desde 1992 (Barcelona), se realiza sobre una distancia de 10 km.

Las pruebas de campo a través o «cross-country», modalidad de las carreras de gran fondo surgida en Inglaterra a finales del s XVIII, se realizan en circuitos marcados en campo abierto, aunque actualmente es habitual la utilización de los hipódromos y su entorno. La distancia a cubrir, con una serie de obstáculos naturales, suele ser de 12 km. Aunque estas pruebas no están incluidas en los Juegos Olímpicos, existen importantes competiciones y campeonatos internacionales, entre los que destaca el Cross de las Naciones.
 
 

Concursos

Las competiciones atléticas denominadas concursos comprenden los saltos (triple salto y salto con pértiga, sólo en categoría masculina y de longitud y altura para ambos sexos) y los lanzamientos (de peso, jabalina, y disco, para ambos sexos, y de martillo sólo para los hombres). Los primeros son olímpicos en categoría masculina desde 1896. El salto de altura y el de longitud lo son en la femenina desde 1928 y 1948, respectivamente.

Pruebas olímpicas combinadas

El decatlón o decathlon es una competición combinada de atletismo, exclusivamente para hombres, compuesta por diez pruebas. Las competiciones de decathlon se desarrollan a lo largo de dos días. En la primera jornada se realizan cinco pruebas, en el siguiente orden: 100 m lisos, salto de longitud, lanzamiento de peso, salto de altura y 400 m lisos. En el transcurso del segundo día se celebran las cinco pruebas restantes: 110 m vallas, lanzamiento de disco, salto con pértiga, lanzamiento de jabalina y 1.500 m lisos. Resulta vencedor el atleta que totaliza el mayor número de puntos sumadas todas las pruebas.

El decathlon está incluido en el programa olímpico desde las olimpíadas de Estocolmo, en 1912. En las de Barcelona (1992), el atleta español Antonio Peñalver obtuvo la medalla de plata en esta especialidad.

El heptatlón o heptathlon es una rueba combinada de atletismo en categoría femenina, que incluye siete modalidades deportivas diferentes. El heptathlon se compone de las siguientes pruebas: carreras de 200 m lisos, 100 m vallas y 800 m, saltos de altura y longitud y lanzamientos de peso y jabalina. La competición se desarrolla a lo largo de dos días y las marcas obtenidas en cada una de las pruebas se transforman en puntos según una tabla de puntuación fijada por la Federación Internacional de Atletismo. Resulta ganadora la atleta que suma mayor cantidad de puntos al finalizar las siete modalidades.

El heptathlon es olímpico desde 1984 (Los Ángeles), tras haber sustituido desde 1981 una prueba combinada que incluía cinco modalidades (pentathlon) y que se celebraba desde 1964 (Tokyo).
 
 
 
 

Riesgo o aventura, Deportes de, conjunto de actividades deportivas, generalmente de creación reciente, cuya práctica implica un mayor peligro para la integridad de los practicantes que las normalmente establecidas. En realidad, buena parte de los deportes de riesgo derivan de actividades deportivas clásicas, y han visto fomentado su desarrollo por las posibilidades que ofrece su patrocinio, al ser incluidos en cadenas temáticas de televisión. También ha contribuido a su práctica la aparición de nuevo material deportivo, que en muchas ocasiones desarrolla variantes de otro ya existente. Cabe citar igualmente entre sus orígenes el llamado Libro Guinness de los Récords, que desde su creación ha fomentado la práctica de actividades más o menos deportivas y fundamentalmente curiosas. En Estados Unidos, el conjunto de actividades deportivas de riesgo se agrupa bajo el nombre de extreme games (juegos extremos), que desde mediados de la década de 1990 han conseguido agruparse en festivales anuales.

Un buen ejemplo de derivación a partir de un deporte ya existente es el esquí extremo: se practica sobre nieve virgen, partiendo de picos casi inaccesibles, para llegar a los cuales se precisa de helicópteros. La actividad presenta todos los peligros del esquí sin existencia de pistas, más los añadidos por su ejecución en pendientes casi verticales.

Una actividad tan antigua como el paracaidismo, que se inició por motivos militares en la II Guerra Mundial, ha permitido desarrollar la caída libre, que se efectúa a gran altitud y en la que el paracaidista permanece varios minutos en el vacío antes de abrir el paracaídas. A su vez, ha desembocado en lo que se denomina ‘paracaidismo relativo’, en el que equipos de cuatro u ocho saltadores efectúan un número indefinido de formaciones en el aire en un tiempo predeterminado.

Mayor peligro aún entraña el sky-surf, en el que el paracaidista salta sobre una tabla similar a las utilizadas en el surf enganchada a sus pies. La tabla le permite presentar mayor resistencia al aire y ‘deslizarse’ sobre éste, además de efectuar rotaciones y giros a velocidades asombrosas, que entrañan grave riesgo para las articulaciones de cuello y espalda. Estas dos últimas modalidades deportivas incluyen una novedad impensable hace años: se practican con la compañía de un operador de cámara —generalmente instalada en un casco—, y la puntuación que recibe el deportista depende también de la pericia del cámara, lo que convierte a esta actividad en un deporte de equipo.

El monopatín, inspirado en realidad en una tabla de surf a la que se le incorporan ruedas para desplazarse sobre asfalto, ha desarrollado varias actividades de riesgo. Desde el llamado ‘medio tubo’, que consiste en una instalación con forma de cilindro partido por la mitad sobre el que los patinadores efectúan diferentes combinaciones de saltos y giros, hasta el más reciente street-skate, originado en las calles de Nueva York (Estados Unidos). Consiste básicamente en una pista sobre la que se instalan diferentes dificultades, habituales en la calle, para el monopatín: escalones, aceras y barandillas, para que los patinadores demuestren su habilidad.

Los deportes acuáticos han desarrollado diferentes actividades de riesgo: desde las carreras de on board, auténticos Fórmula 1 que se deslizan sobre el agua, a las de aerodeslizadores hovercrafts, que se desarrollan sobre agua y tierra, ya que el vehículo en cuestión avanza sobre un colchón de aire, pasando por las competiciones de motos de agua, que a su vez pueden arrastrar a los tradicionales practicantes del esquí acuático. También para este tipo de deportistas se han desarrollado el esquí acuático sin tabla, que se efectúa con los pies descalzos, o una última versión de éste, en el que se emplea un helicóptero, en lugar de una lancha motora, como sistema de propulsión.

Algunos de estos deportes de riesgo no incluyen como principal objetivo la competición, sino más bien la diversión. El parapente es una versión del paracaidismo que aporta mayor control y gran capacidad de vuelo al paracaidista al haber sustituido la tradicional forma de media naranja invertida del paracaídas por otra casi rectangular. El ala delta es un sistema de vuelo de fundamentos relativamente sencillos, que en cierta medida recuerdan a las cometas infantiles: se sirve de una superficie de tela muy amplia, con forma de delta, y parte de lugares elevados para planear. Otra actividad no competitiva en sus orígenes es el puenting, que consiste en lanzarse al vacío desde lo alto de un puente sin más sujeción que una cuerda elástica atada a los pies por medio de arneses. Posteriores versiones incluyen saltos desde grúas elevadas o incluso globos aerostáticos.

Algunas actividades de riesgo han provocado paradojas en su relación con las federaciones y organismos deportivos. Así, el mountain bike, o ciclismo de montaña, fue incluido en el programa de los Juegos Olímpicos desde 1996, pero sólo en su versión de campo a través. La otra, denominada ‘descenso’, quedó excluida ya que consiste en la bajada de pendientes pronunciadas por terrenos inestables, lo que provoca frecuentes caídas y lesiones de sus practicantes. Algo parecido sucede con las bicicletas de nieve, en las que se sustituyen las ruedas por tablas de esquiar y se desciende a velocidades cercanas a los 300 kilómetros por hora.

Las actividades mencionadas se citan sólo a modo de ejemplo, ya que la invención —y a veces la extinción— de este tipo de actividades deportivas ha experimentado una progresión casi geométrica a partir de la década de 1980 y, al no estar generalmente agrupadas en federaciones, los criterios para identificarlas son muy relativos.