Article publicat a La Vanguardia el dissabte 4 de maig, en castellà. Toni Soler presenta a Televisió de Catalunya l'espai Set de Nit.

 

Danzad, malditos sardanistas (Toni Soler)
EL RUNRÚN (La Vanguardia, 04/05/2002)

Señores, soy un provocador nato así que voy a inmolarme con una serena defensa de la sardana. Digo "serena" porque no va a poder ser apasionada, lo siento, pero la sardana como baile no me gusta y como música me gusta tan sólo un rato. Pero uno tiende a solidarizarse con los débiles y con los perseguidos, y así veo yo el mundo sardanista: débil y perseguido. Débil por su propio aislamiento, por su retroceso evidente, y perseguido por el pensamiento dominante de nuestras elites socioculturales, que se irritan ante todo lo que aparezca como demasiado catalán.

La sardana es la expresión musical de la llamada "cultureta", la de la barretina, así que los de siempre la tildan de exclusivista, anticuada, cursi, centrífuga, retrógrada, zafia, rural, antimoderna, aburrida y, si me apuran, xenófoba. Se trata de un frente más en la enconada lucha que ciertos opinantes libran contra todo lo que catalanea demasiado. Es una lucha claramente política, porque las agresiones contra la sardana no las sufre ni la jota, ni la muñeira, ni por supuesto el flamenco, ni muchísimo menos los bailes étnicos africanos. Porque todas las identidades son iguales, pero algunas son, al parecer, más iguales que otras.

A mí las sardanas me recuerdan los domingos por la mañana en la rambla de Figueres, domingos soleados de familias endomingadas, y aún ahora, si voy por la calle y oigo el persistente tun-tun-tun, tun-tun-tun aderezado con el trino de la tenora, me da buen rollo. No tengo tentaciones de hacerme un sitio en la "rotllana", pero me gusta que los demás lo hagan, sobre todo si tienen menos de sesenta años. Qué le voy a hacer.

A la sardana el viento le sopla en contra. Donde las dan las toman, se podría decir, porque es cierto que si hoy se encuentra arrinconada por la moda, la sardana nació y creció a lomos de una corriente intelectual que se la apropió y la convirtió en baile nacional. Los noucentistes sacaron la sardana de su refugio ampurdanés y la impusieron en el conjunto del país, elogiando su carácter ordenado, su perfección matemática, que para ellos reflejaba el ideal perfeccionista de la "Catalunya ciutat". Es curioso, y aleccionador, que casi un siglo después el impecable discurrir de esta danza se gire en su contra, la presente como un baile marcial y aburrido, incapaz de competir en la era del rock, los ritmos latinos y la música electrónica.

Así que la sardana no se expandió de forma únicamente natural... y tampoco ahora agoniza de forma natural. Lo tiene crudo, como cualquier expresión folklórica. Quizá más, porque contiene demasiado "seny" para ser realmente festiva. Además, tiene en su contra a los pensadores cerriles que siguen pensando que toda expresión de catalanidad se la inventó Jordi Pujol para tocar las narices y hacerse el diferente.

El otro día había sardanas en la plaza de la Catedral de Barcelona, y daba risa, o pena, ver a los transeúntes observando fijamente las "rotllanes", con interés antropológico, como quien mira un baile ritual de los masai. Y los sardanistas seguían con sus brincos y su cara de concentración.

¡Danzad mientras podáis, malditos!


 

El mateix dia 4 de maig es publicava al fòrum de la web de la Federació Sardanista el primer comentari a l'article d'en Toni Soler, signat per l'Assumpció.

 

 

Sort tenim que la "floreta" que ens envia l'estimat TONI SOLER a través de La Vanguardia del dia d'avui, amb l'encapsalament "Danzad, malditos sardanistas", és una defensa serena de la sardana. Es veu que aquest periodista no en té prou de cridar l'atenció fent burleta de qualsevol que es trobi a l'abast. Ara no deu tenir altra cosa a fer, i ataca la propia cultura autòctona de la que ell no se'n sent gens arrelat. Si com bé reconeix no li agraden el més mínim les sardanes com a ball i ni tan sols com a música, la valoració negativa i menyspreant que en fa demostra la seva incultura i és una ofensa al món sardanista titllan-lo de dèbil, de "cultureta" de la barretina, i una dansa marcial i aburrida, retrogada, anticuada i cursi i moltes coses més. Si a ell li fa "Risa" o "Pena" que la gent miri les "Rotllanes" dels malditos sardanistes con sus brincos, no sé que ens han de semblar els seus comentaris envers la nostra dansa, a les persones que estimem i valorem la nostra cultura, i més quan aquest arriben d'una persona fins ara molt admirada i de casa nostra. De debó es per fer-s'ho mirar!!

 

 

Vols dir la teva?