Muchas de estas personas dan con sus huesos en el siquiatra o sicólogos, que te sacan los cuartos y no te suelen arreglar nada.
El Señor nos puso unos siquiatras a los que nadie suele acudir últimamente, en el cual se puede descargar la conciencia y de paso irte tranquilo a casa, porque no has tenido que amortizar ni una peseta. Me refiero a los sacerdotes.
Las colas para comulgar en al santa Misa son largas, colas para canjear vídeos, colas para comprar lotería, y no hay colas en los bares porque hay muchos, que si hubiera unos cuantos solos daría la vuelta al mundo la cola, mientras en los confesionarios no existen; hemos perdido la conciencia del pecado, hoy día todo es normal, el pecado se ha alejado de nuestra vida, y con ello el demonio está tranquilo porque el trabajo se lo estamos haciendo nosotros. Muchas personas, suelen decir que el infierno y el demonio no existen, y con ello apagan su conciencia, suelen decir que como Dios es tan misericordioso, no puede haber creado un lugar tan infernal, que el infierno lo estamos viviendo aquí en la tierra, con esto están renegando del Evangelio de Jesucristo porque se nos habla muy claro y bastantes veces en el.
Hemos pasado de ver pecado por todas partes a no darle importancia a nada. Oyes decir mucha gente yo no me confieso porque no haga mal a nadie, no robo, no mato, ayudo a los demás y doy limosnas a los pobres, cosa que seguro que tu no haces. Pero sin embargo están conviviendo con otra mujer, están maltratando a su esposa e hijos, las educación de sus hijos se la han pasado al televisor, que es donde más aprenden violencia, pornografía etc. El Demonio está contento tocando la guitarra y celebrándolo con sus colaboradores. El Señor nos dice que los ángeles hacen fiesta cuando un pecador se arrepiente, hoy día el demonio está siempre de fiesta, y los ángeles son los que van de luto. Se cuenta que un día dos predicadores fueron a predicar a un pueblo y se encontraron al demonio tocando la guitarra a la entrada de pueblo, y estos decidieron pasar de largo, pensando que allí no había nada que hacer.
¿ Hasta cuando aguantará nuestro Creador nuestros pecados?, ¿Cómo estará la balanza del pecado y la gracia?, ¿del pecado y la paciencia de Dios?.
Todavía estamos a tiempo, podemos volver al amor primero, a Dios, que nos entregó a su hijo Jesucristo para salvarnos del pecado y de las consecuencias del pecado.
Un día me puso el Señor estas palabras en mi corazón:
Pueblo mio escúchame,
Estoy sintiendo la soledad y el abandono de mis
hijos,
Estoy sintiendo el hambre y la desnudez.
Mi cuerpo está derramando sangre de nuevo
por vosotros
Vuestro corazón se ha cerrado a mis lágrimas
y sollozos.
Lloro en el corazón de los débiles,
de los ancianos de los necesitados y del preso.
Lloro por vuestra indiferencia de mi Pasión;
no te acuerdas que yo te formé y te dí
la vida,
te saqué del seno de tu madre,
te colmé de gloria y de bienes,
te rescaté del pecado,
y mira como me lo pagas.
Corazón duro has formado:
Clamas por tu enfermedad y la muerte,
y no ves mi corazón partido por vuestros
pecados.
pueblo mio escúchame.