Fecha 18-Diciembre-1995.
Cada Domingo tenemos Reunión de grupo, a las seis de la tarde en el convento de las hermanas Carmelitas del padre Palau, en la cual hacemos oración como cualquier otro grupo de la renovación.
Pero ese día 18, el Señor me tenía reservado algo muy especial,
días anteriores habíamos quedado en no hacer la oración, porque las cuatro hermanas que asisten al grupo no podían venir debido a que tenían un retiro.
Al no hacer la oración en las Carmelitas, dos hermanos nuestros Ángel y Loli nos invitaron a hacerla en su casa, y a varios mas.
Esa tarde yo no tenía mucha ilusión por ir, no me apetecía pero al final fuimos mi marido y yo.
Cuando llegamos a su casa, nos invitaron a ver una película de video de sor Faustina de Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia. Cuando salió la Divina Misericordia en la pantalla de televisión, le pedí que me dejara sentir del fuego de su amor,
y al instante vi una gran luz que salia de esos rayos de su divino Corazón, que me llenaron de un gozo y una felicidad inexplicable, al mismo tiempo sentí un calor tan grande dentro de mi corazón que me parecía quemarme.
Comencé a llorar de alegría que los demás pensaron que me pasaba algo, cuando les conté lo que me había pasado ellos también se alegraron conmigo dando gracias a Dios.
Así que le estoy muy agradecido al Señor por esa gracia que me hizo sentir que me llenó de una gran alegría y paz interior.

ALABADO SEA EL Señor POR TANTAS MARAVILLAS.
¡GLORIA A ti SEÑOR!
Teresina Farré (18-12-1995)

Testimonio por Angel Segura, siguiedo el tema de carismas.
Yo puedo añadir por experiencia que al principio el Señor te pone sensaciones perceptibles por tu cuerpo como escalofríos, calor intenso, fuerte olor a Rosa o incienso, sensación de elevarte del suelo, etc. antes de recibir una locución o visión, pero que con el tiempo te desaparecen y después has de actuar tú en fe, cuando sientas esa locución, sin que hallas tenido esas percepciones sensitivas en tu cuerpo.
Cuando el Señor te quiere transmitir algo a tu corazón, una vez que ya no sientes esas sensaciones en tu cuerpo, te lo transmite a través del pensamiento, con palabras que te vienen al corazón, normalmente mas fuerte que otras palabras interiores y a veces repetitivas.
Un día en el grupo de oración, habíamos orado unos por los otros imponiéndonos las manos, yo sentí en mi corazón que una persona que había en el grupo, la oración que le habíamos hecho le había sentado muy mal y que volviéramos a hacerle de nuevo oración, yo le dije en voz alta para que todos me sintieran, y nadie dijo nada, por segunda vez me vinieron estas palabras a mi corazón con fuerza y volví a decirlo en el grupo y nadie dijo nada, pero me vinieron por tercera vez y con vergüenza las volví a repetir, en eso que se levanta una mujer de entre los que estábamos, seríamos unas quince personas, y dijo con voz fuerte y llorando:
¡Yo soy esa persona, he estado a punto de salirme del grupo y no volver mas!, yo le pregunté: ¿que té pasa Carmen?, y ella contestó: ¡habéis hecho oración por todos los familiares de todos menos por los míos!, Yo le dije: ya ves que el Señor no quería que te fueras por eso me ha puesto esas palabras en mi corazón, así que le impusimos todos las manos de nuevo y pedimos por sus familiares a través de ella.
Ya veis el Señor se valió de mí para que esta mujer siguiera en el grupo, a raíz de ahí, el Señor me fue dando palabras en mi corazón que se cumplían acto seguido o poco más tarde, que confirmaban las palabras del Señor en mi corazón, esto no te da la seguridad de que seas mas o menos bueno sino que el Señor se vale de quien quiere y como quiere para hacer su voluntad.

Testimonio de Angel y Loli
Todo empezó, un sábado que fuimos a ver a mi hermana que vive en Mollet del Vallés. Era por la tarde estando viendo la tele junto con mi cuñado, cuando mi hermana nos pidió a mi esposa Loli y a mí de dar una vuelta por el pueblo y de paso ver a un hombre llamado Francisco que según ella estaba desahuciado por los médicos, lo habían mandado a casa para morir, ya que tenía un cáncer de estómago, y las piernas  engangrenadas, pero yo me encontraba en esos momentos medio dormido con el ruido de la tele y les dije que se fueran ellas.
Cuando vinieron de dar la vuelta  ella me contó el estado de este hombre, que estaba con una cara de muerto impresionante, que no comía y que tenía mucho miedo, su esposa Remedios estaba muy preocupada por su estado, porque aparte de que estaba mal le absorbía todo el tiempo,  porque se lo hacía todo en la cama y tenía que ponerle pañales constantemente.
Loli  mi esposa les dio unas medallas de la Virgen Milagrosa, pensando que caerían en saco roto, pero cual fue su sorpresa cuando al volver del paseo por el pueblo después de dejarlos a ellos se encontró con Remedios de nuevo, y le preguntaron que de donde venía, ella les contestó que de comprar unas cadenas para la Virgen que les había dado.
Pasando dos semanas después de este suceso en otro sábado fuimos de nuevo a ver a mi hermana, haciendo lo mismo que la vez anterior, pero esta vez dejé la tele y les acompañé a ver al Francisco, ya que me dijo mi mujer que le podíamos hacer oración.
Llegamos a su casa y mi impresión  a primera vista fue de que el Señor se lo llevaría, pero los designios del Señor no son los nuestros. Mi hermana me presentó a Francisco y a su mujer Remedios y le dijo que si tenía alguna pomada para darle masajes a los pies, mi hermana ya sabía a lo que íbamos, y le pidió la pomada por eso.
Ella sacó un pote de pomada me pareció que era nivea. Nos untamos las manos con ella y mi esposa se lió con la pierna derecha  y yo con la izquierda, los pies los tenía engangrenados, negros, le pesaban un montón y duros,  mientras le dábamos pomada le rogábamos al Señor por él.
Yo con la furia que me caracteriza le daba fuerte sin darme cuenta que en el tobillo tenía un agujero que parecía podrido, él empezó a gritar, pero después de darle con más suavidad y con las palabras de mi hermana y su esposa Remedios conseguimos relajarle.
Cuando terminamos que no fue mas de diez minutos yo le decía a su esposa: “Remedios , al lado del ambulatorio han plantado unas plantas que se llaman esparnellá, están medio chafadas, vas por la noche y la robas y le haces baños a tu marido tres o cuatro veces al día en los pies” esto lo dije sin saber exactamente los beneficios de esta hierba. Y después de broma al despedirnos le decía al Francisco medio en broma: “que se apuesta que cuando venga a verle de nuevo estará  mejor, ¿se apuesta veinte duros, y vendré a cobrárselos?
Nos fuimos a casa y el Miércoles  me llama alterada mi hermana que quería hablar con Loli mi esposa, ella no estaba y le dije que pasaba y ella contestó que el Francisco, y que le llamara mi mujer que quería decirle algo importante. Pensé que Francisco se había muerto y así se lo dije a mi mujer.
Cuando vino mi esposa llamó a mi hermana y le comentó que Remedios la mujer de Francisco había ido a su casa preguntándole que quién éramos nosotros, y que le habíamos hecho, que si éramos curanderos, que nada más salir nosotros de su casa, Francisco empezó a mejorar, se le habían ido los dolores, que se le había quitado el miedo que tenía y que tenía ganas de comer, mi  hermana le dijo que éramos dos buenas personas y que sólo le hicieron oración.
Varios días después nos confirma mi hermana que la gangrena de los pies le ha  desaparecido, y  que los tiene mejor que nosotros, nuestra alegría fue inmensa al saber la gracia que le había hecho el Señor a esta familia y a nosotros por haber sido instrumentos suyos.
Entonces nosotros decidimos de ir a ver al Francisco y asegurarnos de que era así lo que nos decía mi hermana. Fuimos otro Sábado y ella trabajaba de Urgencia y no terminaba su jornada hasta las cinco, con la idea de ver al Francisco y a otra mujer que también estaba para morir, esta se llama Carmen.
Pero poco antes de salir ella del trabajo empezó a sentirse mal y tubo que salir antes de la hora, con unos fuertes dolores de cabeza, paralizándosele parte de la lengua y los dedos de la mano, según ella los médicos le dijeron que podía ser migraña, la llevamos a casa y su marido enfermero, le inyectó dos inyecciones y junto con la oración que le hicimos se calmó bastante. No pudiendo hacer mucha cosa por ella, quedamos en volver a verla al siguiente Sábado.
Durante la semana ella se recuperó y nos dijo que el marido de Carmen, no quería que fuésemos a verla porque su madre murió como un perro de dolor y no creía en nada, pero que podíamos ir a ver al Francisco.
Así fue, íbamos por la calle a ver al Francisco, cuando lo vemos paseando agarrado con su mujer del brazo, no os podéis imaginar la alegría que nos dio al verle, yo lloraba de alegría y gozo por la gracia que vivimos, ella nos comía a besos y dándonos las gracias, él nos decía que estaba muy bien y que no le dolía nada, nosotros le decíamos que le diera las gracias al Señor cada día, y que nosotros no le habíamos hecho nada. sólo pedir por él al Señor. Mi mujer lo primero que hizo fue levantarle el pantalón para mirarle los pies y los tenía perfectamente, para la gloria de Dios.
La familia está encantada y ahora cada día sus hijos están con él. Damos gracias a Dios desde estas líneas, porque ÉL escucho nuestra miserable oración. Angel y Loli. Tarragona 19-10-2001