Grupo de
oración carismático (normas
a seguir).
No todos los grupos de oración son carismáticos o de alabanza, porque aunque se haga oración en grupo como ocurre con los neocatacumenales, legión de María, grupos del padre Pio, los Focolares, etc.; sin embargo no prepondera la alabanza como en los grupos carismáticos en los que además se abren a los carismas y acciones del Espíritu.
En el grupo de oración carismático, se suele llevar unas pautas y unas normas para el buen caminar del grupo, aunque la mayoría de las veces el Espíritu es el que lo dirige, y pensando así, hay que estar abiertos a Él, para evitar que haya discordias, falta de atención hacia lo más desfavorecidos y enorgullecimiento de la propia persona al recibir posibles carismas.
En el grupo hay cuatro objetivos que atender:
a). La oración con todo la variedad de formas de expresión que pueda tener la alabanza, como el canto, silencios, aplausos, brazos levantados y otros gestos.
b). Escuchar al Señor, y escucharlo a través de los hermanos, de la Biblia que se lee, a través de las enseñanzas que se den, de la profecía, de la exhortación, etc.
c). Crecer en el amor entre unos y otros y no solo en el grupo si no fuera de él.
d) No individualizarse como grupo, sino en estar en unión con otros grupos, participando de asambleas y encuentros, y principalmente estar en unión con nuestra iglesia, con nuestra ayuda y participación.
Al grupo se ha de ir en predisposición, habiendo hecho antes una preparación de oración y desechando cualquier cosa que pudiera influenciar negativamente en el resto del grupo.
Una vez comenzado el grupo uno se ha de abrir al Espíritu, pensando que la presencia de Jesús es real y que se cumple lo que Él dijo: Allá donde se reunan dos o más………. Ayuda mucho a la oración emplear la imaginación.
Pedir al Espíritu Santo que nos dé el carisma de discernimiento, ya que es aconsejable que haya alguien que sepa discernir en el grupo, y lo dirija con la ayuda de todos.
Si hay alguien que de una profecía o palabra de conocimiento, respetar a quien la da, y este a la vez respetar la dignidad a quién vaya dirigida.
Pedirle al Señor que derrame sobre todo el grupo los carismas que nos ayudarán a mejorar como grupo y como hermanos. El don de Lenguas es la puerta al resto de carismas.
Tener una participación en la alabanza, constante y sincera, no solo para que nos oigan ni para sobresalir, sino para agradar a nuestro Señor. Lo ideal es hacerse pequeño para que el Señor se haga grande en nosotros. Un grupo sin la alabanza se convierte en un grupo piadoso que no tiene vida.
Hay que evitar las oraciones, cantos, gestos, peticiones, palabras proféticas fuera de orden, como si estamos pidiendo perdón y otro salta con un canto inoportuno, o una oración que interrumpa el hilo del Espíritu.
El orden a seguir más o menos es: Oración de perdón por si alguien no está en gracia de Dios, alabanza compaginada con acción de gracias, con cantos y palabras que el Espíritu te traiga a la mente. Lectura de algún salmo, lectura del evangelio o lectura al azar, enseñanza o comentarios sobre lo leído, peticiones, Testimonios si los hubiera e intercesión a quién lo necesite. Se acaba rezando el Padre nuestro y un canto a la Virgen.
Teniendo en cuenta que esto puede cambiar según las circunstancias. Todo esto ha de durar una hora y media o dos horas como máximo.
Una cosa importante a tener en cuenta es que, nadie puede ir de franco tirador e ir imponiendo las manos y haciendo oración, a quién se le ponga en medio, se ha de compartir con el grupo todo y discernirlo en conjunto.
No descuidar a la Virgen santísima que también es digna de alabanza.
Alabanza, Adoración y acción de gracias.
La alabanza y la adoración es la finalidad del grupo de oración.
Adorar es reconocer que Dios es nuestro Señor, nuestro Padre, nuestro Creador, nuestro Salvador, que es bueno, misericordioso, que nos ama, etc.
Alabar es reconocerle y decirle todos los atributos a Dios con muestras de amor hacia Él con acciones de gracias, y se lo decimos porque a Él le agrada escucharnos. Solo Dios es digno de adoración y a nadie más hay que adorar, a la Virgen, ángeles y santos se les veneran pero no se les adora. Pero si nos unimos a ellos para adorar a nuestro Dios y Señor. La alabanza es lo más importante en nuestra vida y en el grupo de oración. (Ef.1,12). Cuando la alabanza brota de lo más íntimo de nuestro ser se convierte en un maravilloso homenaje que rendimos a Dios.
San Pablo nos da recomendaciones para alabar al Señor (Ef. 1,6). Jesús también alababa a su Padre Dios (Mt. 11,25) (Lc 10,25), La Virgen Santísima también alababa al Señor (lc. 1,46) y le sigue alabando.
Y es en los Salmos donde encontramos las expresiones más bellas de alabanza, que la oración de los hombres inspirados por Dios, nos han dejado.
Acción de gracias, va muy unida a la alabanza, en el nuevo testamento se cita en 54 ocasiones. (Rm. 8,28) (Col 3,15).
Formas de alabanza
Alabanza con palabras, espontáneas, con exclamaciones de gozo regocijándose en el Señor, como: Aleluya, gloria a Dios, gloria a Ti Señor, te alabamos, te adoramos, te bendecimos, etc.
Oraciones individuales también espontáneas que nos salgan del corazón, algún Salmo que nos ponga el Señor en nuestra mente.
Oración en Lenguas o cantos en Lenguas, es la alabanza más eficaz, en ella el Espíritu ora en nosotros, puesto que nosotros no sabemos orar. Es la puerta a los demás carismas.
Cuando la oración de alabanza es intensa y profunda el Espíritu Santo suele suscitar un canto armonioso que muchos músicos no entienden como se puede producir. Este canto suele brotar de una forma tan maravillosa que nos traslada a hablar con Dios con palabras que el Espíritu Santo pone en nuestra boca, y a veces recibir palabras inspiradas dirigidas al grupo, o a personas en particular, como palabras de Profecía o Palabras de Conocimiento.
Alabanza con gestos, levantando los brazos, poniéndonos de pie, de rodillas, bailar para Dios, todo con orden y modestia. (1ª Cor. 14, 40)
Alabanza en silencio, estando alabando a Dios interiormente es adoración, hablando con Él y escuchar su voz en nuestro interior. Todo Momento de oración ha de tener sus momentos de silencio para interiorizar la palabra, escuchar la voz del Señor y hablarle desde el fondo de nuestro corazón.
La palabra de Dios
Lectura de la Sagrada escritura, puede ser el Evangelio del día, el del Domingo que entra o lectura al azar. Puede haber un pequeño comentario sin alargarse referente a la lectura leída y sin salirse del tema, ya que hay grupos en los que se suelen dar motivos de discusión, y perdiendo así el hilo de la oración. Hay grupos que hacen el salmo completo que toca de la semana y seguido la lectura del Evangelio. Otros grupos suelen repetir haciendo eco de algunos versículos del salmo leído, según le ha gustado. Yo realmente rechazo este método, ya que hay personas que suelen repetir mucho los versículos del salmo y se alarga mucho el tiempo.
La enseñanza puede estar incluida después del Evangelio o lectura proclamada, lo lógico sería que la diera una persona que tuviera el carisma de la enseñanza, (1ª Cor.12,28) ha de ser corta y concisa sin dar tema a debates ni discusiones.
Las profecías, son mensajes del Señor a la asamblea o grupo, también puede ir dirigida a alguna persona en particular. Siempre con discernimiento se ha de tener precaución de no herir a nadie. Evitar el protagonismo, no hablar por hablar. Ni hablar por el buen deseo de ayudar al grupo, ni decir palabras piadosas como profecías. Toda profecía ha de ser discernida, ya que puede confundirse con algo nuestro o del malino y atribuirlo erróneamente a Dios. Si la profecía fuese dirigida a alguna persona en particular, se hablaría con los responsables antes de dirigirse a la persona concretamente.
Las peticiones, hay dos formas de hacer peticiones, peticiones habladas o escritas, la persona puede pedir a nuestro Dios por salud, problemas personales, trabajo, etc. según la necesidad de cada persona, y los demás del grupo responden te lo pedimos Señor.
Otra forma es escribir la necesidad en un papelito y se juntan todos los papelitos escritos con las peticiones de cada uno y sobre ellos se colocan las manos de todos y se hace oración sobre ellos, en Lenguas o como se quiera.
Siempre confiando que el Señor nos escucha y que lo vamos a obtener.
(Sant 1, 5-7)
Intercesión, es la oración en la cual se intercede por algún hermano ante el Señor, se le suele poner las manos sobre su cabeza, hombros o espalda, evitando colocar las manos en otras zonas del cuerpo. Normalmente suele haber en cada grupo personas preparadas para este ministerio, acteniéndose personas que no estén en gracia de Dios.
Testimonios, los testimonios han de ser discretos oportunos y breves, siempre que hagan aumentar más la fe al grupo.
Saludo y despedida, el saludo es lo primero que se ha de hacer al comenzar el grupo, los servidores han de presentar al grupo las personas que llegan por primera vez y estas decir su nombre y nacionalidad.
Y a la despedida se ha de dar el abrazo fraterno unos a otros, esto une más al grupo y acrecienta más la amistad.
Se reza un Padre nuestro y se canta un canto a nuestra Madre la Virgen santísima, que por cierto no hay que descuidarla durante la oración. Ya que hay muchos grupos que se olvidan de ella por completo.