El carisma de la Palabra
de ciencia o conocimiento.
Oración. Te
ruego Señor que me abras totalmente a este don. Tócame y
haz que brote en mí el don de palabra de Conocimiento y el de Sabiduría,
y dame la oportunidad de poder ejercitar este don.
Te ruego que me perdones por todos mis pecados y faltas cometidas, perdona también a todas las personas que han pasado por mi vida que por diferentes motivos me han causado mal. Tú me darás las fuerzas para perdonar, ya que por las mías no puedo hacerlo.
Te doy gracias porque me amas más de lo que me merezco y quieres que sea feliz más de lo que yo mismo deseo.
En tu nombre, expulso de mí todo lo que venga del maligno. Por tu Sangre Divina, Redentora y salvadora corto todo lo malo que me venga de generaciones pasadas, corto deraíz todas las enfermedades que me vengan hereditarias. Y rechazo tajantemente en mí, todo,en lo que Tú no intervengas. Te ruego que me perdones mi falta de amor y de confianza en Ti, al confiar en otras personas, medios o cosas fuera de Ti.
Gracias Padre celestial por tu amor eterno Gracias Jesús por dar tu vida por mis pecados y consecuencias de mis pecados, y ganar el cielo para mí. Gracias Espíritu Santo por santificarme, por llenarme de tu luz y amor, de tu sanación paz y alegría, por darme a conocer tus carismas.
Gracias Virgen María por quererme como madre y llevarme a tu Hijo Jesús. Amén.
Los dones comunes de Revelación del Espíritu son tres: Palabra de Sabiduría, palabra de conocimiento y discernimiento. Mientras se usan estos dones, especialmente la palabra de conocimiento, se dan dos normas de sanación que actúan juntas.
Primera norma: nuestra vida emocional no empieza con nuestra mente consciente, sino en las profundidades de nuestro ser, debajo del nivel de conciencia, en el inconsciente.
Segunda norma: no tratamos los síntomas cuando oramos por la sanación de alguien, sino que buscamos y oramos por las raíces que han causado esa herida, lesión o trauma que muchas veces quedan grabadas en el inconsciente.
Para ilustrar esta norma imaginémonosunahierba
del campo que la cortamos por abajo del todo y al tiempo vuelve a salir
de nuevo esa hierba, pero si arrancamos la raíz puede que no salga
más, así podemos contestar a la gente que dice el Señor
me sanó y ahora he vuelto a enfermar, realmente es que no fuiste
sanada del todo del inconsciente profundo de tu ser.
Así que a través de este don de conocimiento
el Espíritu nos revela lo más íntimo y profundo del
ser de la persona y podemos ver con la ayuda del Espíritu lo profundo
del inconsciente.
Nuestra mente costa de parte consciente e inconsciente.
La parte consciente solo trabaja en el cerebro el 10 por ciento de nuestra
capacidad, sin embargo la parte inconsciente trabaja con el 90 por ciento.
Se emplea como ejemplo un iceberg que la parte de hielo que vemos en muy
pequeña en comparación con la que queda sumergida en el agua
y no vemos.
La parte que se graba en nuestro inconsciente queda
oculta como en el iceberg y no la recordamos a no ser con algunos motivos
excepcionales, o que nos lo revele el Espíritu Santo.
En este inconsciente queda grabado todo desde nuestra
concepción y puede quedar grabada toda nuestra experiencia, acontecimientos,
recuerdos y emociones. Es como la memoria de un ordenador que va grabando
todo lo que se manipula en él, pero que no se ve en la pantalla
sino indagas dentro de él.
Mucho se ha discutido en estos últimos tiempos
sobre la palabra de ciencia y que algunos, con una traducción más
exacta, llaman "palabra de conocimiento".
Y a otros, por el mismo Espíritu,
les concede que hablen con profundo conocimiento” (1 Co 12, 8)
Es un don que consiste
en que sólo Dios puede saberlo y la persona que lo ha vivido. Este
don nos permite conocer algo determinado del pasado, presente o podría
ser que algo del futuro (lo que no es usual), lo que permite o prepara
la acción de Dios. En este don se incluye el conocimiento de una
verdad o hecho teológico o de otro tipo en forma infusa.
Por este don, Dios revela y comunica
lo que ha pasado o está sucediendo en la vida de las personas. De
esta manera, puede conocerse la raíz de un problema o la causa de
una atadura o el conocimiento de una sanación que se está
produciendo. El Señor le da a conocer o saber a quien tiene el don,
algo en forma sobrenatural (pues antes no lo sabía) y no como producto
de nuestras capacidades humanas. Es decir, conocer hechos o circunstancias
con gran detalle o no sobre una verdad o acontecimiento. Generalmente,
este don de manifiesta en los llamados a orar por otros (como los ministerios
de sanación e intercesión) para conocer el origen de sus
males físicos o interiores.
El P. Emiliano nos explica
este concepto: Es un don carismático muy hermoso a través
del cual Dios revela y comunica lo que ha pasado o está sucediendo
en la historia de la salvación de las personas. Gracias a esta
revelación se puede llegar hasta la raíz de una sanación.
El Padre Robert Degrandis
define también la palabra de conocimiento: es una palabra o hecho
que recibimos del Espíritu Santo por lo cual obtenemos la información
necesaria para sanar y renovar a miembros del Cuerpo de Cristo.
Llega una idea clara a
la mente. En la medida que la comunicamos van apareciendo los detalles
adicionales. Compararía esta experiencia como leer un mensaje escrito
en unas servilletas de una caja de kleenex: en la primera servilleta están
unas palabras que debo leer; luego retiro esa servilleta y leo lo que dice
la segunda. No se puede leer ni entender lo escrito en la tercera si no
se han leído y retirado las otras dos. De igual manera, se comienza
a comunicar el primer mensaje e inmediatamente se va completando éste
en la medida que lo vamos transmitiendo.
La palabra de conocimiento
llega como un pensamiento, una visión, una palabra
que pasa por nuestra mente como un relámpago, una sensación
o sentimiento por una emoción relacionada con un área
de la vida de la persona que necesita la oración, o
una lectura de las Sagradas Escrituras.
Visión:
El padre DiOrio tiene la imagen de la persona que está sanándose,
e incluso puede describir la ropa que usa, a veces puede decir hasta su
nombre como el padre Manjakal
Palabra:
Se suelen tener palabras cuando se ora por sanación: corazones,
cáncer, espaldas, ojos, etc.
Sentimientos:
Cuando algunas personas están sintiendo algún dolor en alguna
zona del cuerpo, o tienen sensaciones de angustia, problemas etc. el Espíritu
Santo da esos sentimientos de conocimiento y revela estas situaciones a
la persona que ora.
Sagradas Escrituras: Otros
simplemente abren la Biblia y el Señor les da la lectura apropiada,
para la persona para la cual se hace oración.
Con el tiempo, con el
estímulo y el uso continuo de la palabra de conocimiento, se irá
desarrollando y se llegará a reconocer la forma en que este don
carismático se manifiesta a través de uno.
Es un regalo de Dios. Muchos
ni experimentaron nunca antes este tipo de manifestación hasta que
recibieron la efusión o bautismo en el Espíritu.
¿Cómo reconocer
la autenticidad de una palabra de conocimiento? Solamente por los resultados.
Los testimonios son el termómetro que determina si la palabra venía
del Señor o no.
Ciertos ministerios no producirán frutos si no van acompañados
del testimonio. Así, por ejemplo, si se anuncian curaciones con
palabra de conocimiento pero no se certifican con testimonios, resultaría
algo muy dudoso y hasta daría origen a críticas en vez de
alabanzas al Señor.
Este don se asocia con el discernimiento
de espíritus, con el cual se conoce que algo viene o no de Dios.
Para mí, personalmente
la palabra de conocimiento puede venir por tres medios y por supuesto se
ha de discernir; puede venir
de Dios, puede venir de uno mismo y puede venir por el maligno, hay que
tener mucho cuidado con este don, ya que por supuesto es muy bueno para
la persona a la cual se le hace oración, pero también se
le puede hacer mucho mal a la persona alpracticarlo.
Ya que según lo que se le diga a la persona o la forma de decirlo,
se le puede hacer más mal que bien. Se recomienda ser prudentes
a la hora de dar la palabra de conocimiento.
No se le puede decir a
una persona directamente a bocajarro que tiene un cáncer, por ejemplo,
ni tampoco se le puede decir que el Señor le ha curado si no se
está seguro de ello. Puede quedar uno por falso y no quedar mal
tú sólo, sino que puedes hacer mal a la comunidad a la que
perteneces.
Hay que ser prudentes
porque estamos tratando con unos niveles muy profundos de la persona. Habrá
errores y habrá abusos. Tenemos que luchar para que sean los menos
posibles.
Este don no es un juguete.
Hay que usarlo con amor, sensatez sabiduría y prudencia.
Además la palabra de conocimiento
(ciencia) va acompañada de la palabra de sabiduría para saber
exactamente el discernimiento de ¿Cómo decirlo? o ¿Cómo
actuar? la persona que posea este precioso don debe de ser una persona
de mucha oración para saber escuchar al Espíritu de Dios
y que discierna bien cada situación.
Cuando oramos por una persona, exponemos el trauma o problema a la luz sanadora de Jesús, y muchas veces la persona puede sanar de síntomas físicos, emocionales o espirituales.
Cuando oramos por sanacióna otras personas o por nuestra sanación personal, debemos actuar de la siguiente forma:
-Orar en lenguas suavemente.
- Pedir al Espíritu santo que nos revele la raíz del problema desde nuestra concepción.
- Invitar a Jesús para que sane lo que el Espíritu Santo nos ha revelado.
- Pedirle al Señor que sane la raíz del problema.
- Pedir perdón al Señor por todos los que actúan en la oración, incluyéndonos nosotros.
- Pedir perdón al Señor por lo que la falta de perdón haya influenciado en nuestras vidas
hasta nuestros días.
- Dar las gracias y alabar al Señor.
Recordar estos versículos cuando hagamos sanación interior:
Amén, alabanza, gloria, sabiduría,
acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los
siglos de los siglos. (Ap. 7,12)
Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será
siempre (Heb,13,8).
Casos Bíblicos
En las Sagradas Escrituras encontramos
muchos casos en los cuales aparece este carisma. Por ejemplo, el profeta
Natán descubre el pecado de David y conoce también que ha
sido perdonado (2 Sam 12).
Pedro conoce que llegan los que
han de conducirlo a casa de Cornelio (Hch 10, 9–23). Ananías tiene
conocimiento sobrenatural de la presencia de Pablo en Damasco y de su conversión
(Hch 9, 10–16). Pedro conoce mediante este carisma la mentira de Ananías
y de Safira (Hch 5, 3–4). En las vidas de los santos, como el Párroco
de Ars, san Juan Bosco, santa Catalina de Siena, aparece este carisma con
mucha frecuencia y siempre con su función benéfica de una
o de varias personas.
Frutos de la palabra
de conocimiento
Uno de los primeros frutos es el testimonio de la persona sanada y con ella:
- La sanación comprobada
- Una fe más profunda personal y a nivel de comunidad.
- Una vida renovada.
- La alegría.
- Una efusión del amor del Padre.
- Más fuerza para alabar a Jesús como Dios y Señor de su vida.
Taller
El padre Degrandis les habla primero de su experiencia, y después sigue el siguiente método:
- Hace que la gente se ponga en círculo.
- Que coloquen sus manos sobre el hombro de la persona que tiene a su derecha.
- Se ora en Lenguas bajito para que la mente esté clara y en Jesús.
- Se escucha en silencio.
- Se pide al Señor que revele una palabra de Conocimiento para la persona que se ora.
- El Señor suele dar a menudo una imagen, palabra, visión etc.
- Luego se comparte con la persona que hemos orado lo que el Señor nos ha podido revelar.
- Se ora después por esa persona a la cual
se sienta afectada por esa revelación.
Un pastor protestante también define muy
bien la palabra de conocimiento:
– La voz de Dios en nuestro corazón suena como un flujo de pensamientos espontáneos; por lo tanto, cuando sintonizo con Dios, sintonizo con la espontaneidad.
– Debo aprender a aquietar mis propios pensamientos
y emociones, para así poder sentir la palabra de conocimiento dentro
de mí.
– Cuando oro,
fijo los ojos de mi corazón en Jesús, viendo en mi interior
la gracia de Dios Todopoderoso.
-Escribir nuestras oraciones en un diario y las preguntas que formulemos hacia Dios y sus posibles respuestas, esto nos proporciona una nueva y gran libertad para adquirir la palabra de conocimiento.
Cuando fijo mi mirada en Jesús
(Hebreos 12:2), y estoy tranquilo en su presencia compartiendo con Él
lo que hay en mi corazón, el diálogo en ambas direcciones
comienza a fluir; los pensamientos espontáneos comienzan a fluir
desde el trono de Dios hasta mi corazón, y me encuentro realmente
conversando con el Espíritu Santo que habita en mí. Es muy
importante que estés tranquilo y te concentres de manera adecuada
para poder recibir la palabra de conocimiento de Dios. Si no estás
tranquilo, simplemente recibirás tus propios pensamientos y si tú
no estás concentrado en Jesús adecuadamente, recibirás
un flujo impuro porque el flujo intuitivo llega de aquello sobre donde
tengas puesto tu pensamiento. Por lo tanto, si tú fijas tus ojos
en Jesús, el flujo intuitivo vendrá de Jesús; si tú
fijas tus ojos sobre algún deseo de tu corazón, el flujo
intuitivo vendrá de ese deseo.
Testimonios del
padre Tardif
1)Yo
me recuerdo haber vivido una experiencia bien difícil un día
en Artipa en el Perú, teníamos una campaña de evangelización
y en la misa de clausura habían organizado un encuentro en el centro
deportivo, había 14.000 personas, el centro deportivo estaba repleto,
y habían anunciado que en la misa de clausura íbamos a tener
un ministerio de sanación, celebraba la misa el obispo, había
25 sacerdotes concelebrando, fue una misa de mucho gozo y de mucha alegría
y había muchos enfermos junto al altar abajo en sillas de ruedas,
con muletas, en camilla, otros con bastones, realmente parecía un
hospital.
Cuando vino el momento de la oración de sanación después
de la comunión, hicimos una oración comunitaria, cantamos
en lenguas y yo recibí en mi corazón una palabra del señor
muy clara, que aquí hay alguien que sufre de parálisis
y se está sanando, yo la dije y lo anuncié , pedí
a la persona que tenía parálisis que sentía mucho
calor en sus piernas que intentase levantarse en el nombre de Jesús,
que iba a caminar, y no se movía nadie, lo volví a repetir
le decía te quedas sentado no se va a ver la gloria de Dios,
pon un gesto de fe, levántate, tu puedes caminar tu sientes sanación
físicamente, y nada, entonces me empecé a sentir muy
incómodo especialmente por el obispo que estaba ahí, yo pensaba
que iba a decir que era un mentiroso, anuncio algo y no pasa nada, entonces
dije sigamos orando y cuando te des cuenta de tu sanación tu
darás testimonio seguimos orando y recibí otra palabra
del Señor bien clara hay alguien que sufría de sordera
y se está sanando, tu por lo menos te das cuenta de tu sanación
porque tu no oías lo que yo estaba diciendo y ahora esta oyendo
clarito, ponte de pie dale gloria a Dios, identifícate y al
decir esto uno de las sillas de ruedas se levantó, ¡ era
él, el paralítico pero estaba sordo!
Yo le gritaba en el nombre de Jesús levántate camina,
el pobre me mirándome estaba sordo. Entonces el señor vino
en ayuda de mi debilidad y le sanó los oídos, el hombre se
levantó y comenzó a llorar y se dio cuenta de que podía
caminar y llorando de alegría se acercó hasta el micrófono,
y el nos contó que el había sufrido un derrame cerebral muy
fuerte que le causó la parálisis de todo el lado derecho
y le había afectado los oídos y no oía, y acababa
de sanarse de parálisis y de los oídos. Cuando el terminó
yo tomé el micrófono y dije." Señor la próxima
vez sana los oídos primero y las piernas después" Yo
le daba consejos al Señor para no pasar por ese aprieto, que realmente
es una muerte a veces este ministerio.
2)
Un día llegó una señora muy afligida con su hija que
a causa de una extraña enfermedad había dejado los estudios.
Me contaron que la jovencita sufría unos ataques muy raros. Frecuentemente
se desmayaba y se contorsionaba como si tuviera epilepsia. Habían
visitado varios médicos sin resultado alguno. Fueron con psicólogos
y no hubo mejoría. Incluso cometieron la torpeza de ir con brujos.
Entonces llegaron a la fácil conclusión de que necesitaba
un exorcismo.
La mamá hablaba, pero la joven guardaba silencio. Ni siquiera
contestaba a mis preguntas. No teniendo datos ni sabiendo qué pedir
para ella oré en lenguas. En eso me vino a la mente una palabra
que me martillaba continuamente: aborto. Abrí los ojos y le pregunté
si ella había tenido algo que ver con un aborto. Ella se sorprendió
y me preguntó: ¿Quién se lo dijo?
Con lágrimas en los ojos me contó que había tenido
relaciones con su novio, quedando embarazada. Siendo de una familia muy
reconocida tuvo mucho miedo y decidió abortar. Pero entonces, teniendo
que cargar con el doble peso de su pecado, al sólo pensar en ello,
se desmayaba.
Se arrepintió, se confesó y oramos por su curación
interior. El Señor la perdonó y la sanó, no volvió
más a sufrir esos desmayos. El Señor nos dio el "conocimiento"
de la raíz del problema. No estaba poseída ni se trataba
de una enfermedad cualquiera.
También por el don del conocimiento, Dios revela las curaciones
que El está realizando en medio de la comunidad. Entonces se comunica
a toda la asamblea lo que el Señor está haciendo.
3)En
1975 fui nombrado delegado de República Dominicana para la II Conferencia
Internacional de Líderes de la Renovación Carismática
en Roma. Cuando lo comuniqué a mis superiores ellos me respondieron:
Deja tu lugar a otro, pues es mejor que el país sea representado
por un sacerdote nativo.
Me costó mucho trabajo aceptar, pues pensaba que desaprovechaba
una oportunidad maravillosa para conocer y aprender más sobre esta
Renovación; aunque por la fe yo descubrí en la decisión
de mis superiores la voluntad de Dios.
El día que supuestamente debía salir a Roma en avión,
fui en caballo a visitar una comunidad perdida en la montaña. Celebré
la misa y oré por los enfermos. Mientras oraba en lenguas me vino
a la mente una palabra con mucha fuerza: epilepsia. Continué la
oración, luego guardé silencio y por fin me tomé el
riesgo de la fe, preguntando: ¿Hay aquí alguna persona enferma
de epilepsia? El Señor la está curando ahora.
Hubo algunos momentos de tenso silencio que me parecieron eternos,
hasta que la directora de la escuela levanto su mano y dijo: Padre es mi
hija. Mire cómo está. Junto a ella estaba una joven de unos
quince años, sudando y temblando. Estaba enferma desde su nacimiento.
Pero el Señor la sanó completamente y no ha vuelto a sufrir
esos ataques.
4)
En el mes de noviembre de 1982 prediqué una serie de retiros en
la Polinesia Francesa. Se preparó una misa por los enfermos en los
terrenos del Arzobispado de Tahití. Esa noche había más
de 5,000 personas en la explanada, cobijadas por un cielo lleno de estrellas
que me hacía recordar la promesa de Dios a Abraham.
Después de la comunión dirigí la oración
por los enfermos. Toda aquella multitud oraba en lenguas. Era un momento
lleno de fervor y de fe. Mientras cantábamos en el Espíritu
comenzaron a venirnos palabras de conocimiento. Durante la oración
en lenguas se facilitan mucho estos mensajes ya que el canal de nuestra
mente está vacío y más disponible para recibir la
palabra del Señor.
Entre las palabras de conocimiento había una que me sorprendió
por su precisión. La transmití tal como me llegó:
Aquí hay una persona que viene a misa por primera vez, y desde muy
lejos. Sufre de la columna vertebral a la altura de la cuarta vértebra.
Su dolor le ha sido causado por la caída de un coco de agua. En
este momento te invade un calor muy grande en la espalda. El Señor
te está sanando. Pronto tú darás testimonio de la
sanación completa.
Al día siguiente teníamos otra celebración eucarística.
La multitud ya había crecido más. Vivimos una experiencia
inolvidable del poder y de la misericordia de Dios. Antes de terminar aprovechamos
para pedir testimonios de personas sanadas el día anterior. Escuchamos
cosas preciosas. Entre los muchos, había el de una señora
que dijo: Yo soy protestante de nacimiento. Nunca había asistido
a una misa católica hasta el día de ayer. He sufrido mucho
de mi columna vertebral y sabiendo que el Señor había sanado
a muchos enfermos el día de anteayer, me dejé convencer por
una amiga y vine anoche para pedir a Dios mi sanación, a pesar de
que vivo muy lejos de aquí.
Cuando el sacerdote anunciaba que una persona enferma de la columna
vertebral se estaba sanando, yo sentía un calor muy intenso que
invadía mi espalda. Luego agregó que el dolor se localizaba
a la altura de la cuarta vértebra. ¡Era exactamente mi caso!
Pero lo que más me sorprendió fue cuando afirmó que
el mal se debía al golpe de un coco en la espalda.
Hace un año y medio yo estaba vendiendo cocos a los turistas.
Mientras los tiraba de la palma con un palo, uno de ellos me golpeó
la espalda, lastimándome la cuarta vértebra. Como yo estaba
embarazada en aquel momento no pude ser operada. El médico prefirió
esperar que naciera la criatura antes de operarme. Pero después
de nacer el bebé ya era demasiado tarde. El médico me dijo
que no sabía bien cómo hacer esa operación, pues la
vértebra se había como soldado. Yo tenía mucho malestar,
en particular de noche, para poder encontrar una postura cómoda
para dormir en mi cama.
Anoche, cuando sentí ese calor y ese temblor lloré mucho.
Sentía una gran presencia del Señor en mí. Llegando
a mi casa me di cuenta que estaba perfectamente sana. No tengo ningún
dolor en la columna vertebral y le quiero dar gracias al Señor públicamente.
Cuando esta señora dio su testimonio, todos alababan al Señor
y la fe en la presencia de Jesús resucitado creció más
en la comunidad cristiana.
Yo también le di gracias al Señor porque los detalles
eran todos exactos, lo cual me ayuda a creer más yo mismo en la
palabra de conocimiento como palabra que nos viene del Espíritu,
y no de alguna sensación física o por conocimiento psicológico,
pues los detalles son demasiado exactos para ser fruto de la imaginación.
En este caso pude verificar en el casete grabado cómo todos los
detalles coincidían.
Lo mismo le había pasado a la Samaritana en el pozo de Jacob
cuando Jesús le reveló a través de una palabra de
conocimiento: Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco
y el que ahora tienes no es marido tuyo, en eso has dicho la verdad...
La Samaritana, después de su coloquio con Cristo, salió
corriendo a la ciudad y dijo a la gente: Vengan a ver a un hombre que me
ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Mesías?".
Jn 4,17ss.
Así como a través de una palabra de conocimiento se convirtió
el pueblo de Samaría, así también a través
de estas palabras de conocimiento se edifican las comunidades, crece la
fe y se alaba a Dios.
Testimonio personal
Yo puedo añadir por experiencia que al principio el Señor
te pone sensaciones perceptibles por tu cuerpo como escalofríos,
calor intenso, fuerte olor a Rosas o incienso, sensación de elevarte
del suelo, etc. antes de recibir una locución o visión, pero
que con el tiempo te desaparecen y después has de actuar tú
en fe, cuando sientas esa locución, sin que hallas tenido esas percepciones
sensitivas en tu cuerpo.
Cuando el Señor te quiere transmitir algo a tu corazón,
una vez que ya no sientes esas sensaciones en tu cuerpo, te lo transmite
a través del pensamiento, con palabras que te vienen al corazón,
normalmente más fuerte que otras palabras interiores y a veces repetitivas.
Un día en el grupo de oración, habíamos orado
unos por los otros imponiéndonos las manos, yo sentí en mi
corazón que una persona que había en el grupo, la oración
que le habíamos hecho le había sentado muy mal y que volviéramos
a hacerle de nuevo oración, yo le dije en voz alta para que todos
me sintieran, y nadie dijo nada, por segunda vez me vinieron estas palabras
a mi corazón con fuerza y volví a decirlo en el grupo y nadie
dijo nada, pero me vinieron por tercera vez y con vergüenza las volví
a repetir, en eso que se levanta una mujer de entre los que estábamos,
seríamos unas quince personas, y dijo con voz fuerte y llorando:
¡Yo
soy esa persona, he estado a punto de salirme del grupo y no volver mas!,
yo le pregunté: ¿que té pasa Carmen?,
y ella contestó: ¡habéis hecho oración
por todos los familiares de todos menos por los míos!, Yo
le dije: ya ves que el Señor no quería que te fueras
por eso me ha puesto esas palabras en mi corazón, así
que le impusimos todos las manos de nuevo y pedimos por sus familiares
a través de ella. Ya veis el Señor se valió de mí
para que esta mujer siguiera en el grupo y tuviera más confianza
en Él, a raíz de ahí, el Señor me fue dando
palabras en mi corazón que se cumplían acto seguido o poco
más tarde, que confirmaban las palabras del Señor en mi corazón,
esto no te da la seguridad de que seas mas o menos bueno sino que el Señor
se vale de quien quiere y como quiere para hacer su voluntad.
AngelSegura
---Renovación Carismática de Tarragona--