El carisma de la Palabra de ciencia o conocimiento.

Oración. Te ruego Señor que me abras totalmente a este don. Tócame y haz que brote en mí el don de palabra de Conocimiento y el de Sabiduría, y dame la oportunidad de poder ejercitar este don.

Te ruego que me perdones por todos mis pecados y faltas cometidas, perdona también a todas las personas que han pasado por mi vida que por diferentes motivos me han causado mal. Tú me darás las fuerzas para perdonar, ya que por las mías no puedo hacerlo.

Te doy gracias porque me amas más de lo que me merezco y quieres que sea feliz más de lo que yo mismo deseo.

En tu nombre, expulso de mí todo lo que venga del maligno. Por tu Sangre Divina, Redentora y salvadora corto todo lo malo que me venga de generaciones pasadas, corto deraíz todas las enfermedades que me vengan hereditarias. Y rechazo tajantemente en mí, todo,en lo que Tú no intervengas. Te ruego que me perdones mi falta de amor y de confianza en Ti, al confiar en otras personas, medios o cosas fuera de Ti.

Gracias Padre celestial por tu amor eterno Gracias Jesús por dar tu vida por mis pecados y consecuencias de mis pecados, y ganar el cielo para mí. Gracias Espíritu Santo por santificarme, por llenarme de tu luz y amor, de tu sanación paz y alegría, por darme a conocer tus carismas.

Gracias Virgen María por quererme como madre y llevarme a tu Hijo Jesús. Amén.

Los dones comunes de Revelación del Espíritu son tres: Palabra de Sabiduría, palabra de conocimiento y discernimiento. Mientras se usan estos dones, especialmente la palabra de conocimiento, se dan dos normas de sanación que actúan juntas.

Primera norma: nuestra vida emocional no empieza con nuestra mente consciente, sino en las profundidades de nuestro ser, debajo del nivel de conciencia, en el inconsciente.

Segunda norma: no tratamos los síntomas cuando oramos por la sanación de alguien, sino que buscamos y oramos por las raíces que han causado esa herida, lesión o trauma que muchas veces quedan grabadas en el inconsciente.

Para ilustrar esta norma imaginémonosunahierba del campo que la cortamos por abajo del todo y al tiempo vuelve a salir de nuevo esa hierba, pero si arrancamos la raíz puede que no salga más, así podemos contestar a la gente que dice el Señor me sanó y ahora he vuelto a enfermar, realmente es que no fuiste sanada del todo del inconsciente profundo de tu ser.

Así que a través de este don de conocimiento el Espíritu nos revela lo más íntimo y profundo del ser de la persona y podemos ver con la ayuda del Espíritu lo profundo del inconsciente.

Nuestra mente costa de parte consciente e inconsciente. La parte consciente solo trabaja en el cerebro el 10 por ciento de nuestra capacidad, sin embargo la parte inconsciente trabaja con el 90 por ciento. Se emplea como ejemplo un iceberg que la parte de hielo que vemos en muy pequeña en comparación con la que queda sumergida en el agua y no vemos.

La parte que se graba en nuestro inconsciente queda oculta como en el iceberg y no la recordamos a no ser con algunos motivos excepcionales, o que nos lo revele el Espíritu Santo.

En este inconsciente queda grabado todo desde nuestra concepción y puede quedar grabada toda nuestra experiencia, acontecimientos, recuerdos y emociones. Es como la memoria de un ordenador que va grabando todo lo que se manipula en él, pero que no se ve en la pantalla sino indagas dentro de él.

Mucho se ha discutido en estos últimos tiempos sobre la palabra de ciencia y que algunos, con una traducción más exacta, llaman "palabra de conocimiento".

Y a otros, por el mismo Espíritu, les concede que hablen con profundo conocimiento” (1 Co 12, 8)

Es un don que consiste en que sólo Dios puede saberlo y la persona que lo ha vivido. Este don nos permite conocer algo determinado del pasado, presente o podría ser que algo del futuro (lo que no es usual), lo que permite o prepara la acción de Dios. En este don se incluye el conocimiento de una verdad o hecho teológico o de otro tipo en forma infusa.

Por este don, Dios revela y comunica lo que ha pasado o está sucediendo en la vida de las personas. De esta manera, puede conocerse la raíz de un problema o la causa de una atadura o el conocimiento de una sanación que se está produciendo. El Señor le da a conocer o saber a quien tiene el don, algo en forma sobrenatural (pues antes no lo sabía) y no como producto de nuestras capacidades humanas. Es decir, conocer hechos o circunstancias con gran detalle o no sobre una verdad o acontecimiento. Generalmente, este don de manifiesta en los llamados a orar por otros (como los ministerios de sanación e intercesión) para conocer el origen de sus males físicos o interiores.

El P. Emiliano nos explica este concepto: Es un don carismático muy hermoso a través del cual Dios revela y comunica lo que ha pasado o está sucediendo en la historia de la salvación de las personas. Gracias a esta revelación se puede llegar hasta la raíz de una sanación.

El Padre Robert Degrandis define también la palabra de conocimiento: es una palabra o hecho que recibimos del Espíritu Santo por lo cual obtenemos la información necesaria para sanar y renovar a miembros del Cuerpo de Cristo.

Llega una idea clara a la mente. En la medida que la comunicamos van apareciendo los detalles adicionales. Compararía esta experiencia como leer un mensaje escrito en unas servilletas de una caja de kleenex: en la primera servilleta están unas palabras que debo leer; luego retiro esa servilleta y leo lo que dice la segunda. No se puede leer ni entender lo escrito en la tercera si no se han leído y retirado las otras dos. De igual manera, se comienza a comunicar el primer mensaje e inmediatamente se va completando éste en la medida que lo vamos transmitiendo.

La palabra de conocimiento llega como un pensamiento, una visión, una palabra que pasa por nuestra mente como un relámpago, una sensación o sentimiento por una emoción relacionada con un área de la vida de la persona que necesita la oración, o una lectura de las Sagradas Escrituras.

Visión: El padre DiOrio tiene la imagen de la persona que está sanándose, e incluso puede describir la ropa que usa, a veces puede decir hasta su nombre como el padre Manjakal

Palabra: Se suelen tener palabras cuando se ora por sanación: corazones, cáncer, espaldas, ojos, etc.

Sentimientos: Cuando algunas personas están sintiendo algún dolor en alguna zona del cuerpo, o tienen sensaciones de angustia, problemas etc. el Espíritu Santo da esos sentimientos de conocimiento y revela estas situaciones a la persona que ora.

Sagradas Escrituras: Otros simplemente abren la Biblia y el Señor les da la lectura apropiada, para la persona para la cual se hace oración.

Con el tiempo, con el estímulo y el uso continuo de la palabra de conocimiento, se irá desarrollando y se llegará a reconocer la forma en que este don carismático se manifiesta a través de uno.

Es un regalo de Dios. Muchos ni experimentaron nunca antes este tipo de manifestación hasta que recibieron la efusión o bautismo en el Espíritu.

¿Cómo reconocer la autenticidad de una palabra de conocimiento? Solamente por los resultados. Los testimonios son el termómetro que determina si la palabra venía del Señor o no.
Ciertos ministerios no producirán frutos si no van acompañados del testimonio. Así, por ejemplo, si se anuncian curaciones con palabra de conocimiento pero no se certifican con testimonios, resultaría algo muy dudoso y hasta daría origen a críticas en vez de alabanzas al Señor.

Este don se asocia con el discernimiento de espíritus, con el cual se conoce que algo viene o no de Dios.

Para mí, personalmente la palabra de conocimiento puede venir por tres medios y por supuesto se ha de discernir; puede venir de Dios, puede venir de uno mismo y puede venir por el maligno, hay que tener mucho cuidado con este don, ya que por supuesto es muy bueno para la persona a la cual se le hace oración, pero también se le puede hacer mucho mal a la persona alpracticarlo. Ya que según lo que se le diga a la persona o la forma de decirlo, se le puede hacer más mal que bien. Se recomienda ser prudentes a la hora de dar la palabra de conocimiento.

No se le puede decir a una persona directamente a bocajarro que tiene un cáncer, por ejemplo, ni tampoco se le puede decir que el Señor le ha curado si no se está seguro de ello. Puede quedar uno por falso y no quedar mal tú sólo, sino que puedes hacer mal a la comunidad a la que perteneces.

Hay que ser prudentes porque estamos tratando con unos niveles muy profundos de la persona. Habrá errores y habrá abusos. Tenemos que luchar para que sean los menos posibles.

Este don no es un juguete. Hay que usarlo con amor, sensatez sabiduría y prudencia.
Además la palabra de conocimiento (ciencia) va acompañada de la palabra de sabiduría para saber exactamente el discernimiento de ¿Cómo decirlo? o ¿Cómo actuar? la persona que posea este precioso don debe de ser una persona de mucha oración para saber escuchar al Espíritu de Dios y que discierna bien cada situación.

Cuando oramos por una persona, exponemos el trauma o problema a la luz sanadora de Jesús, y muchas veces la persona puede sanar de síntomas físicos, emocionales o espirituales.

Cuando oramos por sanacióna otras personas o por nuestra sanación personal, debemos actuar de la siguiente forma:

-Orar en lenguas suavemente.

- Pedir al Espíritu santo que nos revele la raíz del problema desde nuestra concepción.

- Invitar a Jesús para que sane lo que el Espíritu Santo nos ha revelado.

- Pedirle al Señor que sane la raíz del problema.

- Pedir perdón al Señor por todos los que actúan en la oración, incluyéndonos nosotros.

- Pedir perdón al Señor por lo que la falta de perdón haya influenciado en nuestras vidas

hasta nuestros días.

- Dar las gracias y alabar al Señor.

Recordar estos versículos cuando hagamos sanación interior:

Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos. (Ap. 7,12)

Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre (Heb,13,8).

Casos Bíblicos

En las Sagradas Escrituras encontramos muchos casos en los cuales aparece este carisma. Por ejemplo, el profeta Natán descubre el pecado de David y conoce también que ha sido perdonado (2 Sam 12).

Pedro conoce que llegan los que han de conducirlo a casa de Cornelio (Hch 10, 9–23). Ananías tiene conocimiento sobrenatural de la presencia de Pablo en Damasco y de su conversión (Hch 9, 10–16). Pedro conoce mediante este carisma la mentira de Ananías y de Safira (Hch 5, 3–4). En las vidas de los santos, como el Párroco de Ars, san Juan Bosco, santa Catalina de Siena, aparece este carisma con mucha frecuencia y siempre con su función benéfica de una o de varias personas.

Frutos de la palabra de conocimiento

Uno de los primeros frutos es el testimonio de la persona sanada y con ella:

- La sanación comprobada

- Una fe más profunda personal y a nivel de comunidad.

- Una vida renovada.

- La alegría.

- Una efusión del amor del Padre.

- Más fuerza para alabar a Jesús como Dios y Señor de su vida.

Taller

El padre Degrandis les habla primero de su experiencia, y después sigue el siguiente método:

- Hace que la gente se ponga en círculo.

- Que coloquen sus manos sobre el hombro de la persona que tiene a su derecha.

- Se ora en Lenguas bajito para que la mente esté clara y en Jesús.

- Se escucha en silencio.

- Se pide al Señor que revele una palabra de Conocimiento para la persona que se ora.

- El Señor suele dar a menudo una imagen, palabra, visión etc.

- Luego se comparte con la persona que hemos orado lo que el Señor nos ha podido revelar.

- Se ora después por esa persona a la cual se sienta afectada por esa revelación.

Un pastor protestante también define muy bien la palabra de conocimiento:

– La voz de Dios en nuestro corazón suena como un flujo de pensamientos espontáneos; por lo tanto, cuando sintonizo con Dios, sintonizo con la espontaneidad.

– Debo aprender a aquietar mis propios pensamientos y emociones, para así poder sentir la palabra de conocimiento dentro de mí.

– Cuando oro, fijo los ojos de mi corazón en Jesús, viendo en mi interior la gracia de Dios Todopoderoso.

-Escribir nuestras oraciones en un diario y las preguntas que formulemos hacia Dios y sus posibles respuestas, esto nos proporciona una nueva y gran libertad para adquirir la palabra de conocimiento.

Cuando fijo mi mirada en Jesús (Hebreos 12:2), y estoy tranquilo en su presencia compartiendo con Él lo que hay en mi corazón, el diálogo en ambas direcciones comienza a fluir; los pensamientos espontáneos comienzan a fluir desde el trono de Dios hasta mi corazón, y me encuentro realmente conversando con el Espíritu Santo que habita en mí. Es muy importante que estés tranquilo y te concentres de manera adecuada para poder recibir la palabra de conocimiento de Dios. Si no estás tranquilo, simplemente recibirás tus propios pensamientos y si tú no estás concentrado en Jesús adecuadamente, recibirás un flujo impuro porque el flujo intuitivo llega de aquello sobre donde tengas puesto tu pensamiento. Por lo tanto, si tú fijas tus ojos en Jesús, el flujo intuitivo vendrá de Jesús; si tú fijas tus ojos sobre algún deseo de tu corazón, el flujo intuitivo vendrá de ese deseo. 

Testimonios del padre Tardif

1)Yo me recuerdo haber vivido una experiencia bien difícil un día en Artipa en el Perú, teníamos una campaña de evangelización y en la misa de clausura habían organizado un encuentro en el centro deportivo, había 14.000 personas, el centro deportivo estaba repleto, y habían anunciado que en la misa de clausura íbamos a tener un ministerio de sanación, celebraba la misa el obispo, había 25 sacerdotes concelebrando, fue una misa de mucho gozo y de mucha alegría y había muchos enfermos junto al altar abajo en sillas de ruedas, con muletas, en camilla, otros con bastones, realmente parecía un hospital.
Cuando vino el momento de la oración de sanación después de la comunión, hicimos una oración comunitaria, cantamos en lenguas y yo recibí en mi corazón una palabra del señor muy clara, que aquí hay alguien que sufre de parálisis y se está sanando, yo la dije y lo anuncié , pedí a la persona que tenía parálisis que sentía mucho calor en sus piernas que intentase levantarse en el nombre de Jesús, que iba a caminar, y no se movía nadie, lo volví a repetir le decía te quedas sentado no se va a ver la gloria de Dios, pon un gesto de fe, levántate, tu puedes caminar tu sientes sanación físicamente, y nada, entonces me empecé a sentir muy incómodo especialmente por el obispo que estaba ahí, yo pensaba que iba a decir que era un mentiroso, anuncio algo y no pasa nada, entonces dije sigamos orando y cuando te des cuenta de tu sanación tu darás testimonio seguimos orando y recibí otra palabra del Señor bien clara hay alguien que sufría de sordera y se está sanando, tu por lo menos te das cuenta de tu sanación porque tu no oías lo que yo estaba diciendo y ahora esta oyendo clarito, ponte de pie dale gloria a Dios, identifícate y al decir esto uno de las sillas de ruedas se levantó, ¡ era él, el paralítico pero estaba sordo!
Yo le gritaba en el nombre de Jesús levántate camina, el pobre me mirándome estaba sordo. Entonces el señor vino en ayuda de mi debilidad y le sanó los oídos, el hombre se levantó y comenzó a llorar y se dio cuenta de que podía caminar y llorando de alegría se acercó hasta el micrófono, y el nos contó que el había sufrido un derrame cerebral muy fuerte que le causó la parálisis de todo el lado derecho y le había afectado los oídos y no oía, y acababa de sanarse de parálisis y de los oídos. Cuando el terminó yo tomé el micrófono y dije." Señor la próxima vez sana los oídos primero y las piernas después" Yo le daba consejos al Señor para no pasar por ese aprieto, que realmente es una muerte a veces este ministerio.

2) Un día llegó una señora muy afligida con su hija que a causa de una extraña enfermedad había dejado los estudios. Me contaron que la jovencita sufría unos ataques muy raros. Frecuentemente se desmayaba y se contorsionaba como si tuviera epilepsia. Habían visitado varios médicos sin resultado alguno. Fueron con psicólogos y no hubo mejoría. Incluso cometieron la torpeza de ir con brujos. Entonces llegaron a la fácil conclusión de que necesitaba un exorcismo.
La mamá hablaba, pero la joven guardaba silencio. Ni siquiera contestaba a mis preguntas. No teniendo datos ni sabiendo qué pedir para ella oré en lenguas. En eso me vino a la mente una palabra que me martillaba continuamente: aborto. Abrí los ojos y le pregunté si ella había tenido algo que ver con un aborto. Ella se sorprendió y me preguntó: ¿Quién se lo dijo?
Con lágrimas en los ojos me contó que había tenido relaciones con su novio, quedando embarazada. Siendo de una familia muy reconocida tuvo mucho miedo y decidió abortar. Pero entonces, teniendo que cargar con el doble peso de su pecado, al sólo pensar en ello, se desmayaba.
Se arrepintió, se confesó y oramos por su curación interior. El Señor la perdonó y la sanó, no volvió más a sufrir esos desmayos. El Señor nos dio el "conocimiento" de la raíz del problema. No estaba poseída ni se trataba de una enfermedad cualquiera.
También por el don del conocimiento, Dios revela las curaciones que El está realizando en medio de la comunidad. Entonces se comunica a toda la asamblea lo que el Señor está haciendo.

3)En 1975 fui nombrado delegado de República Dominicana para la II Conferencia Internacional de Líderes de la Renovación Carismática en Roma. Cuando lo comuniqué a mis superiores ellos me respondieron: Deja tu lugar a otro, pues es mejor que el país sea representado por un sacerdote nativo.
Me costó mucho trabajo aceptar, pues pensaba que desaprovechaba una oportunidad maravillosa para conocer y aprender más sobre esta Renovación; aunque por la fe yo descubrí en la decisión de mis superiores la voluntad de Dios.
El día que supuestamente debía salir a Roma en avión, fui en caballo a visitar una comunidad perdida en la montaña. Celebré la misa y oré por los enfermos. Mientras oraba en lenguas me vino a la mente una palabra con mucha fuerza: epilepsia. Continué la oración, luego guardé silencio y por fin me tomé el riesgo de la fe, preguntando: ¿Hay aquí alguna persona enferma de epilepsia? El Señor la está curando ahora.
Hubo algunos momentos de tenso silencio que me parecieron eternos, hasta que la directora de la escuela levanto su mano y dijo: Padre es mi hija. Mire cómo está. Junto a ella estaba una joven de unos quince años, sudando y temblando. Estaba enferma desde su nacimiento. Pero el Señor la sanó completamente y no ha vuelto a sufrir esos ataques.

4) En el mes de noviembre de 1982 prediqué una serie de retiros en la Polinesia Francesa. Se preparó una misa por los enfermos en los terrenos del Arzobispado de Tahití. Esa noche había más de 5,000 personas en la explanada, cobijadas por un cielo lleno de estrellas que me hacía recordar la promesa de Dios a Abraham.
Después de la comunión dirigí la oración por los enfermos. Toda aquella multitud oraba en lenguas. Era un momento lleno de fervor y de fe. Mientras cantábamos en el Espíritu comenzaron a venirnos palabras de conocimiento. Durante la oración en lenguas se facilitan mucho estos mensajes ya que el canal de nuestra mente está vacío y más disponible para recibir la palabra del Señor.
Entre las palabras de conocimiento había una que me sorprendió por su precisión. La transmití tal como me llegó: Aquí hay una persona que viene a misa por primera vez, y desde muy lejos. Sufre de la columna vertebral a la altura de la cuarta vértebra. Su dolor le ha sido causado por la caída de un coco de agua. En este momento te invade un calor muy grande en la espalda. El Señor te está sanando. Pronto tú darás testimonio de la sanación completa.
Al día siguiente teníamos otra celebración eucarística. La multitud ya había crecido más. Vivimos una experiencia inolvidable del poder y de la misericordia de Dios. Antes de terminar aprovechamos para pedir testimonios de personas sanadas el día anterior. Escuchamos cosas preciosas. Entre los muchos, había el de una señora que dijo: Yo soy protestante de nacimiento. Nunca había asistido a una misa católica hasta el día de ayer. He sufrido mucho de mi columna vertebral y sabiendo que el Señor había sanado a muchos enfermos el día de anteayer, me dejé convencer por una amiga y vine anoche para pedir a Dios mi sanación, a pesar de que vivo muy lejos de aquí.
Cuando el sacerdote anunciaba que una persona enferma de la columna vertebral se estaba sanando, yo sentía un calor muy intenso que invadía mi espalda. Luego agregó que el dolor se localizaba a la altura de la cuarta vértebra. ¡Era exactamente mi caso! Pero lo que más me sorprendió fue cuando afirmó que el mal se debía al golpe de un coco en la espalda.
Hace un año y medio yo estaba vendiendo cocos a los turistas. Mientras los tiraba de la palma con un palo, uno de ellos me golpeó la espalda, lastimándome la cuarta vértebra. Como yo estaba embarazada en aquel momento no pude ser operada. El médico prefirió esperar que naciera la criatura antes de operarme. Pero después de nacer el bebé ya era demasiado tarde. El médico me dijo que no sabía bien cómo hacer esa operación, pues la vértebra se había como soldado. Yo tenía mucho malestar, en particular de noche, para poder encontrar una postura cómoda para dormir en mi cama.
Anoche, cuando sentí ese calor y ese temblor lloré mucho. Sentía una gran presencia del Señor en mí. Llegando a mi casa me di cuenta que estaba perfectamente sana. No tengo ningún dolor en la columna vertebral y le quiero dar gracias al Señor públicamente.
Cuando esta señora dio su testimonio, todos alababan al Señor y la fe en la presencia de Jesús resucitado creció más en la comunidad cristiana.
Yo también le di gracias al Señor porque los detalles eran todos exactos, lo cual me ayuda a creer más yo mismo en la palabra de conocimiento como palabra que nos viene del Espíritu, y no de alguna sensación física o por conocimiento psicológico, pues los detalles son demasiado exactos para ser fruto de la imaginación. En este caso pude verificar en el casete grabado cómo todos los detalles coincidían.
Lo mismo le había pasado a la Samaritana en el pozo de Jacob cuando Jesús le reveló a través de una palabra de conocimiento: Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es marido tuyo, en eso has dicho la verdad...
La Samaritana, después de su coloquio con Cristo, salió corriendo a la ciudad y dijo a la gente: Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Mesías?". Jn 4,17ss.
Así como a través de una palabra de conocimiento se convirtió el pueblo de Samaría, así también a través de estas palabras de conocimiento se edifican las comunidades, crece la fe y se alaba a Dios.

Testimonio personal
Yo puedo añadir por experiencia que al principio el Señor te pone sensaciones perceptibles por tu cuerpo como escalofríos, calor intenso, fuerte olor a Rosas o incienso, sensación de elevarte del suelo, etc. antes de recibir una locución o visión, pero que con el tiempo te desaparecen y después has de actuar tú en fe, cuando sientas esa locución, sin que hallas tenido esas percepciones sensitivas en tu cuerpo.
Cuando el Señor te quiere transmitir algo a tu corazón, una vez que ya no sientes esas sensaciones en tu cuerpo, te lo transmite a través del pensamiento, con palabras que te vienen al corazón, normalmente más fuerte que otras palabras interiores y a veces repetitivas.
Un día en el grupo de oración, habíamos orado unos por los otros imponiéndonos las manos, yo sentí en mi corazón que una persona que había en el grupo, la oración que le habíamos hecho le había sentado muy mal y que volviéramos a hacerle de nuevo oración, yo le dije en voz alta para que todos me sintieran, y nadie dijo nada, por segunda vez me vinieron estas palabras a mi corazón con fuerza y volví a decirlo en el grupo y nadie dijo nada, pero me vinieron por tercera vez y con vergüenza las volví a repetir, en eso que se levanta una mujer de entre los que estábamos, seríamos unas quince personas, y dijo con voz fuerte y llorando: 

¡Yo soy esa persona, he estado a punto de salirme del grupo y no volver mas!, yo le pregunté: ¿que té pasa Carmen?, y ella contestó: ¡habéis hecho oración por todos los familiares de todos menos por los míos!, Yo le dije: ya ves que el Señor no quería que te fueras por eso me ha puesto esas palabras en mi corazón, así que le impusimos todos las manos de nuevo y pedimos por sus familiares a través de ella. Ya veis el Señor se valió de mí para que esta mujer siguiera en el grupo y tuviera más confianza en Él, a raíz de ahí, el Señor me fue dando palabras en mi corazón que se cumplían acto seguido o poco más tarde, que confirmaban las palabras del Señor en mi corazón, esto no te da la seguridad de que seas mas o menos bueno sino que el Señor se vale de quien quiere y como quiere para hacer su voluntad. 

AngelSegura ---Renovación Carismática de Tarragona--