| La
pequeña "Carta de Judas" en el Nuevo Testamento, cita
textualmente al patriarca Enoc, convencido de la inspiración
que le anima como profeta. Quien lea el Libro de Enoc,
siguiendo el estímulo de Judas, podrá aprender que es lo que
dice la tradición sobre las Sirenas.
En su origen,
ellas habrían sido mujeres y su estado actual sería debido a
un castigo de Dios, quien las transformó en seres acuáticos
por mantener contacto sexual con un grupo de ángeles rebeldes
los que, por supuesto, también recibieron un castigo y mucho
más terrible. Además, explica que los gigantes serían los
hijos de esas mujeres y ángeles. Están orientadas al futuro,
en el cual pueden encontrar la felicidad.
Las que pueblan
los mares son más grandes, las de aguas dulces son pequeñas.
Si llegan a tener una cola compuesta de escamas y aletas,
entonces el resto de su cuerpo será muy semejante al de una
mujer, si, en cambio, carecen de cola de pez, su color será
grisáceo o verde, su boca aballenada y sus rostro poco grácil
y sin belleza. Toda sirena sueña con amar a un hombre y
desprecia al resto de la humanidad, comenzando por las
mujeres, sus mas odiadas rivales.
(Manual de criaturas visibles e invisibles de Mons. C. Paleka) |