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Ultra-violéncia y desenfrenado apetito
sexual en una Gran Bretaña futurista donde una banda de delincuentes
juveniles se hacen dueños del caos yendo en contra de toda norma
e ideal social. El orden lo pone la policía y sus revolucionaros
métodos terapéuticos experimentados en el cuerpo de Alex,
uno de los drugos.
¿Y qué tiene de cochino este mundo?
Aquesta era la pregunta que formulava Àlex,
el nostre estimat protagonista, a un rodamón abans de sotmetre'l
a una dosi d'ultra-violència. Però, plantegem-nos per un
moment quina hagués estat la resposta... potser Stanley Kubrick
es formulava aquesta mateixa pregunta i va respondre amb aquesta fabulosa
pel·lícula.
I és que si bé la resposta ja és prou complexa per
sí mateixa, arribar a sintetitzar-la amb un argument, uns personatges,
una ambientació i una lliçó moral de rerefons és
ja una obra a l'abast de molt pocs.
Kubrick ens mostra les dues cares d'una mateixa moneda, la crueltat humana
en tots els seus sentits, la mesquinesa, el gust per la venjança,
la hipocresia, la falsedat, l'arrogància, la voluntat de poder,
i ho fa de la millor manera, implicant-nos a nosaltres mateixos en violentes
coreografies a ritme de música de Beethoven, mostrant-nos la part
fosca que tots portem dins i que no descobrirem mai, o que no deixarem
descobrir.
Plantejar-se aquesta mateixa pregunta avui en dia ens duria a una gran
discussió sobre la realitat que ens ha tocat viure, i certament
no sabríem per on començar. Seria fàcil caure en
el pessimisme, ja que la situació no és gaire esperançadora.
La història en sí mateixa està plena d'errors i de
fets abobinables, i és que la reflexió que ens planteja
Kubrick és el poder d'una societat violenta i cruel per sobre de
la violència física més dura i desagradable. La força
de la col·lectivitat per sobre la individualitat.
La naranja mecánica ens vigila, ens controla i ens
consumeix, i ho fa lentament, sense pressa, no té la necessitat
de la immediatesa, només necessita el poder per alimentar-se...
però no caurem en el pessimisme...
que disfruteu de la pel·lícula.
La película
Escribir sobre "la naranja mecánica"
sin haberla visto debe de ser una tarea difícil de superar. Y hacerlo
en unos momentos donde las circunstancias no acompañan incrementa
aún más el riesgo de fracaso. Con todo, siempre hay recursos
para mentir si lo que se pretende es tan solo llenar un par de columnas
con unas letras amables que acompañen al espectador a una mejor
comprensión de lo que Stanley Kubrick pretendía contar con
esta historia de ultraviolencia y sexo ambientada en una Gran Bretaña
futurista. Bueno, también aparece Beethoven, como parte importante
de la historia, contada desde el punto de vista musical.
Ya estamos situados en Gran Bretaña.
No se sabe cuando, pero en un futuro no muy lejano. Este recurso está
muy bien para que el director se permita la licencia de introducir elementos
fantásticos en la historia. Total, nadie te puede llevar la contraria.
Aunque para ser exactos debería dársele el mérito
a Anthony Burgess el creador de la novela de donde está basada
la película.
Vale, ya estamos situados en el tiempo y
en el espacio. Ahora coloquemos en ellos a Álex y sus camaradas.
Se llaman drugos y todo lo que necesitan en esta vida para ser felices
es practicar la ' vieja ultraviolencia' y violar mujeres indefensas. Todo
en orden hasta que a Álex deciden sus camaradas hacerle una jugarreta
y venderle, es decir, traicionarle, a la policía. En prisión
pasa muy malos ratos. Tantos que se apunta como conejillo de indias a
un programa llamado 'experimento Ludovico'. Se trata de un revolucionario
método mediante el cual toda su ansia por la violencia queda anulada.
Claro, que ha de pagar un precio por esta 'terapia de aversión'.
Y éste es que al menor síntoma de violencia en su cuerpo
empieza a sufrir terribles dolores, nauseas e irremediables ganas de morir.
A todo esto, se le une que el resto de la sociedad no olvida tan fácilmente
los múltiples crímenes que cometió en su 'época
dorada'.
Y así es, más o menos, "la
naranja mecánica". Lo que no he podido averiguar, es ¿qué
le lleva a Álex y a los suyos a comportarse de esa manera?
El maestro Stanley Kubrick
Además de " la naranja mecánica"
Stanley Kubrick ha regalado a la videoteca de la posteridad un buen puñado
de obras maestras que le sitúan en un lugar preferente entre los
más grandes de los grandes.
Nos referimos a joyas como "Senderos
de Gloria", "Espartaco", "Lolita", "2001,
una odisea del espacio", "El resplandor" o la "La
chaqueta metálica".
La muerte le llegó cuando estaba a
punto de acabar "Eyes wide shut".
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