LA NARANJA MECÁNICA

TÍTOL ORIGINAL Clockwork Orange

DIRECTOR Stanley Kubrick
INTÈRPRETS Malcolm McDowell, Patrick Magee, Michael Bates, Warren Clarke y John Clive
GUIÓ Stanley Kubrick
PRODUCTOR Stanley Kubrick
MÚSICA ORIGINAL Walter Carlos
MUNTATGE Bill Butler
DURACIÓ 137 min
VERSIÓ color, traduïda al castellà
NACIONALITAT Regne Unit
ANY 1971

Ultra-violéncia y desenfrenado apetito sexual en una Gran Bretaña futurista donde una banda de delincuentes juveniles se hacen dueños del caos yendo en contra de toda norma e ideal social. El orden lo pone la policía y sus revolucionaros métodos terapéuticos experimentados en el cuerpo de Alex, uno de los drugos.

¿Y qué tiene de cochino este mundo?

Aquesta era la pregunta que formulava Àlex, el nostre estimat protagonista, a un rodamón abans de sotmetre'l a una dosi d'ultra-violència. Però, plantegem-nos per un moment quina hagués estat la resposta... potser Stanley Kubrick es formulava aquesta mateixa pregunta i va respondre amb aquesta fabulosa pel·lícula.
I és que si bé la resposta ja és prou complexa per sí mateixa, arribar a sintetitzar-la amb un argument, uns personatges, una ambientació i una lliçó moral de rerefons és ja una obra a l'abast de molt pocs.
Kubrick ens mostra les dues cares d'una mateixa moneda, la crueltat humana en tots els seus sentits, la mesquinesa, el gust per la venjança, la hipocresia, la falsedat, l'arrogància, la voluntat de poder, i ho fa de la millor manera, implicant-nos a nosaltres mateixos en violentes coreografies a ritme de música de Beethoven, mostrant-nos la part fosca que tots portem dins i que no descobrirem mai, o que no deixarem descobrir.
Plantejar-se aquesta mateixa pregunta avui en dia ens duria a una gran discussió sobre la realitat que ens ha tocat viure, i certament no sabríem per on començar. Seria fàcil caure en el pessimisme, ja que la situació no és gaire esperançadora. La història en sí mateixa està plena d'errors i de fets abobinables, i és que la reflexió que ens planteja Kubrick és el poder d'una societat violenta i cruel per sobre de la violència física més dura i desagradable. La força de la col·lectivitat per sobre la individualitat.
“La naranja mecánica” ens vigila, ens controla i ens consumeix, i ho fa lentament, sense pressa, no té la necessitat de la immediatesa, només necessita el poder per alimentar-se...
però no caurem en el pessimisme...
que disfruteu de la pel·lícula.

La película

Escribir sobre "la naranja mecánica" sin haberla visto debe de ser una tarea difícil de superar. Y hacerlo en unos momentos donde las circunstancias no acompañan incrementa aún más el riesgo de fracaso. Con todo, siempre hay recursos para mentir si lo que se pretende es tan solo llenar un par de columnas con unas letras amables que acompañen al espectador a una mejor comprensión de lo que Stanley Kubrick pretendía contar con esta historia de ultraviolencia y sexo ambientada en una Gran Bretaña futurista. Bueno, también aparece Beethoven, como parte importante de la historia, contada desde el punto de vista musical.

Ya estamos situados en Gran Bretaña. No se sabe cuando, pero en un futuro no muy lejano. Este recurso está muy bien para que el director se permita la licencia de introducir elementos fantásticos en la historia. Total, nadie te puede llevar la contraria. Aunque para ser exactos debería dársele el mérito a Anthony Burgess el creador de la novela de donde está basada la película.

Vale, ya estamos situados en el tiempo y en el espacio. Ahora coloquemos en ellos a Álex y sus camaradas. Se llaman drugos y todo lo que necesitan en esta vida para ser felices es practicar la ' vieja ultraviolencia' y violar mujeres indefensas. Todo en orden hasta que a Álex deciden sus camaradas hacerle una jugarreta y venderle, es decir, traicionarle, a la policía. En prisión pasa muy malos ratos. Tantos que se apunta como conejillo de indias a un programa llamado 'experimento Ludovico'. Se trata de un revolucionario método mediante el cual toda su ansia por la violencia queda anulada. Claro, que ha de pagar un precio por esta 'terapia de aversión'. Y éste es que al menor síntoma de violencia en su cuerpo empieza a sufrir terribles dolores, nauseas e irremediables ganas de morir. A todo esto, se le une que el resto de la sociedad no olvida tan fácilmente los múltiples crímenes que cometió en su 'época dorada'.

Y así es, más o menos, "la naranja mecánica". Lo que no he podido averiguar, es ¿qué le lleva a Álex y a los suyos a comportarse de esa manera?

El maestro Stanley Kubrick

Además de " la naranja mecánica" Stanley Kubrick ha regalado a la videoteca de la posteridad un buen puñado de obras maestras que le sitúan en un lugar preferente entre los más grandes de los grandes.

Nos referimos a joyas como "Senderos de Gloria", "Espartaco", "Lolita", "2001, una odisea del espacio", "El resplandor" o la "La chaqueta metálica".

La muerte le llegó cuando estaba a punto de acabar "Eyes wide shut".

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