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Atticus Finch Leo el periódico, leo, leo..., y leo. Y escucho noticias que no dicen nada. Y toco papeles que no transmiten todo. Huelo silencios, huelo, huelo..., y huelo. Y me sabe a pasado que ha de venir. Y en esta mezcla de sentidos sin sentir aparece Atticus Finch ante los ojos ciegos de la injusticia mal repartida. Atticus es el padre que cualquier niño habría querido tener. También es el juez que por no ser no juzga. Está siempre allí, sentado en su hamaca balancín contándole un cuento a sus hijos mientras un nuevo mundo esta naciendo a su alrededor. Con el tiempo, cualquier persona que ha visto a Atticus, que ha escuchado la manera como le explica a su hija el porqué las diferencias entre las personas nos hace a todos iguales, aprende a disfrutar de la agradable sensación de no haber matado nunca a un ruiseñor.
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