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La película
Hablar de "El golpe"
y no hablar de la pareja Newman-Redford es imposible. George R. Hill repite
la fórmula que tan bien saliera en "dos hombre y un destino"
y confía en ellos para resolver la enrevesada trama que plantea
el guión. Y lo consigue magistralmente.
Estamos en el Chicago de los
años 30, donde impera el hampa y la mafia, y Redford encarna a
Johnny Hooker, un joven timador de poca monta que junto con su camarada
Luther, más veterano, se dedica al trapicheo para sobrevivir. En
una de sus actuaciones, la pareja de timadores da el golpe de sus vidas
al elegir como víctima al correo de un influyente banquero, corrupto
y mafioso. Es Lonegan (Robert Shaw, al que también llaman en la
película Estoneman, Finegan, ...). Herido por el engaño
ordena la muerte de los rufianes pero no consigue dar con Hooker. Sí
con su compañero, al que da muerte dejando a su familia sola y
abandonada.
Es aquí cuando entra
en el juego el maestro Newman (dentro y fuera de las pantallas). Interpreta
al veterano Gondorf ya retirado del mundo del timo. Hooker le convence
para tramar alguna cosa en homenaje y venganza de su colega caído,
y juntos, Redford-Newman, Hooker-Gondorf, diseñan El golpe, con
mayúsculas.
La película deja en la
retina escenas memorables como la partida de póquer en el tren,
la persecución por el tejado de la estación, las fingidas
apuestas de carreras y la sorprendente traca final.
"El golpe" consiguió
siete Oscars, entre ellos a la fantástica Banda Sonora de Scott
Joplin.
Un mundo de mentira
Una canción del músico
franco-catalán Manu Chao dice "Todo es mentira en esta vida,
todo es mentira nada es verdad". Se puede transportar esta idea a
la película porque nada de lo que se ve o se dice en ella es verdad.
Son mentira los juegos que llevan entre manos los timadores durante todo
el film. Es mentira la cartera que le cambian al correo al principio y
es mentira la partida de póquer en el tren donde también
es mentira la borrachera de Hooker. Es mentira la casa de apuestas de
carreras y todos sus empleados, jugadores y narradores. Hasta es mentira
la camarera que le gusta al protagonista y el policía que les sigue
a todas partes.
También es de mentira
la continúa sonrisa en la boca de Hooker porque vive en una tensa
soledad con rasgos de amargura. Y es mentira la aparente vida apacible
de Gondorf porque comparte amargura y soledad con Hooker, a pesar de su
relación, también falsa, con la madame del bar del tiovivo.
Lonegan es mentira en sí mismo y del resto de personajes no creo
que haya ninguno que sea verdad.
Toda la película en su
conjunto es mentira desde el principio hasta el final, como la vida misma.
Y por eso cuando termina no tienes la seguridad de haber estado en el
cine, o en un espectáculo de magia.
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