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Monumentos de los alrededores de Tarragona

     

 

EL HOSPITAL DE SANT PAU I SANTA TECLA DE TARRAGONA

 

    Hay cuatro fechas que merecen ser tenidas en cuenta:

 

   La primera: Los siglos V y VI, sobretodo la época del obispo Joan (470-520), en que la llegada de los cristianos de oriente trajo la devoción y el culto a Santa Tecla y la acción caritativa, que tanto se havia prodigado en aquellas tierras. Todos los historiadores están de acuerdo en afirmar que la cuna de los hospitales medievales es el cristianismo.

 

    La segunda: El año 1151, en que Tarragona ya disponía claramente de un hospital, según se desprende de la donación de ciertos bienes por parte de Guillem d'Aguiló, en La época del arzobispo Bernat Tort. En el testamento de Hug de Cervelló consta también un legado a este efecto. El hospital pertenecía a la Iglesia y estaba lo bastante dotado para atender criados i dependientes de la Seu. Situado entre la Casa del Maestro Hospitalario y el Castillo del Patriarca. Disponía de iglesia propia, de la cual hace mención el Papa Anastasio IV en la Bula del año 1154. En Tarragona havia otro hospital que era el hospital nuevo de la Ciudad. Atendía a los vecinos pobres, administrado por los señores cónsules, pero este hospital era poco espacioso y falto de recursos.

 

   La tercera: El año 1464, el 15 de diciembre de este año el arzobispo Pero d'Urrea, con el consentimiento y la cooperación del Ayuntamiento Municipal y el capítulo eclesiástico, une los dos hospitales en beneficio de los enfermos de la ciudad. Funda la institución Hospital de Santa Tecla, que sigue instalada en el antiguo edificio dependiente de la Seu, porque es el más apto de los dos hospitales. La Fundación establece que la administración esté a cargo de persones designadas por el Ayuntamiento Municipal y el Capítulo eclesiástico.

 

   La cuarta: El año 1588, el 24 de febrero de este año concluye la obra del nuevo hospital, ubicado por el arzobispo Antoni Agustí en el terreno que este prelado decidió y que pertenecía a su señoría, situado entre el colegio tridentino y el convento-iglesia de los padres jesuitas. En la decisión de Antoni Agustí influyó, seguramente, el concilio de Trento, que también se ocupó de asuntos hospitalarios cuando decretó los nuevos objetivos que desde entonces habrían de tener esta clase de centros. Nuestro prelado se propuso combatir el bandolerismo y evitar que los hospitales fuesen un lugar de refugio de maleantes.

 

   En el Sínodo de 1581, ordenó que solamente se alojara los enfermos verdaderamente pobres y los viejos, cojos, ciegos y otros parecidos, los que no pudieran trabajar y los que les faltara el mantenimiento necesario para vivir.

Para hacer realidad su propósito, necesitaba un edificio más espacioso y que tuviera unas condiciones más apropiadas. El 30 de abril de 1580 comenzaron las obres, que se pagaron con donaciones del Ayuntamiento Municipal, con los dineros de los impuestos aplicados a la venta de carne, y del Capítulo Eclesiástico y el Arzobispo, con el dinero de la venta del Hospital de la Seu, previo permiso apostólico,. El importe total se calcula en 27.250 libras catalanas, que equivalen a 7.266 pesetas y a 43.67 euros.

 

   La población hospitalizada disfrutó de una cierta tranquilidad hasta el año 1711, año en que las tropas enemigas ocuparon el Hospital para que se atendieran susw soldados enfermos. Desde entonces, una parte de el hospital ha sido hospital militar.

 

   Otro momento importante es la construcción del edificio en el solar que había hasta llegar a la calle de Sant Agustí. Se habilito para dependencias del mismo hospital y para internar mujeres enferma de mala vida: es la Casa de Recollides. Las obras comenzaron el año 1755 y finalizaron el año 1764. El coste total fue de 14.204 libras, que equivalen a 37.877 pesetas y 227.65 euros procedentes, en su mayor parte, del arzobispo Copons y de los obispos de Barcelona, Girona, Lleida y Tortosa. La administración del Hospital contribuyó con la tercera parte del coste, y el Reí, con la madera necesaria.

 

   Los enfermos del tiempo de la Guerra de la Independencia se tuvieron que alojar en la Casa del Maestre Hospitalario, más tarde en la antigua iglesia de Sant Pau y posteriormente en la Casa del Ardiaca de Vila-Seca. El edificio se habilitó pera cuartel del ejército francés, y los pacientes se alojaron en los claustros de la catedral. Más tarde, en tiempos de la retirada, el año 1813, los ingleses que entraron en la ciudad lo ocuparn de nuevo para sus enfermos hasta el abril del año 1814.

 

   El canónigo Botines, el año 1806, hizo testamento a favor del hospital como eredero de todos sus bienes, con la finalidad de que se construyera un obra nueva, que se llamaría la Casa de Convalescència, en la parte que afronta la calle de Sant Agustí. En su construcción intervinieron el capitán de navío sir Smith, y un religioso capuchino, que actuó de maestro de obras. Se inauguró al cabo de un tiempo de concluir la Guerra del Francés.

 

   En tiempos de La guerra de España de 1936-1939, el Hospital, como todos los otros de Cataluña que no pertenecían a la administración pública, fue retenido por la Generalitat. Se decretó el cese de todos los directivos que havia, que fueron sustituidos por funcionarios, mientras se esperaba el concurso-oposición que se convocó a tal efecto.

Por disposición legal, la Fundación privada Hospital Sant Pau i Santa Tecla se transformó en el Hospital General de las Comarcas Tarraconenses, entidad de carácter público.

 

   El Hospital Viejo de Santa Tecla del siglo XII, ampliado en el siglo XV, el 24 de febrero de 1588 dejó de prestar asistencia. Los enfermos fueron trasladados al nuevo edificio levantado a extramuros de la ciudad.

 

   El Consell General de la Ciutat, en la sesión del 13 de junio de 1588, acordó abrir una calle que dividía la propiedad en dos partes lo que permitía establecer diversos solares para su venta. El producto que se  obtuvo se destinó a pagar en parte la construcción del nuevo hospital. Los primeros propietarios fueron el rico mercader Gaspar Giminells y el escultor y arquitecto Pere Blai.

 

   Hoy es la sede del Consell Comarcal del Tarragonès,